El juez de la quiebra de SanCor informó la situación de la empresa a interesados en la licitación

Por Elida Thiery (Bichos de campo) - Como si fuera la jefatura de prensa del Juzgado Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela, este jueves la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina, emitió un comunicado en el que se informó sobre una reunión en la planta de SanCor Sunchales.
Mostrando el control de la causa y los movimientos del Dr. Marcelo Gelcich, se contó que estuvo en el lugar el síndico titular, Ignacio Pacheco Huber y la coadministradora Lucila Prono, para hacer un reporte de la situación de la cooperativa láctea quebrada, ante supuestos interesados en los activos. Se hace alusión a “las unidades productivas de la empresa fallida y sus activos restantes”, ya tomando como “oferentes”, a representantes de empresas presentes.
No todos fueron a levantar la mano como futuros compradores, sino que algunos simplemente asistieron para evaluar el estado general de la empresa, según pudo saber Bichos de Campo.
Pueden algunas plantas ser tentadoras por la diversificación de producto, pero hay casos donde el intereés se enfoca en las marcas secundarias de SanCor y las recetas, como podrían ser el queso fundido Tholem, el queso crema Mendicrim y otros ejemplos.
En nombre de Savencia, Adecoagro, Punta del Agua S.A., Elcor S.A.; y La Tarantela hubo presentes y además, en el comunicado firmado por Etín Ponce, como secretario General Consejo Directivo Nacional de Atilra, remarcaron que “se deja constancia de la ausencia con aviso del empresario Gustavo Scaglione, quien manifestó su interés en realizar una propuesta integral con respaldo de socios del exterior”.
No es casual que se lo comprometa tan directamente al empresario de medios, que había estado en la conformación del fallido fideicomiso que quiso dineros públicos para esta acción de intromisión en la cooperativa, durante el gobierno de Alberto y Cristina Fernández.
Es el vínculo con Héctor Ponce lo que motiva esta intención de desembarco, con el foco central puesto en conquistar la planta de Sunchales y la marca SanCor, pero de lograrlo, habrá que sentarse a ver cómo se acomodan los intereses y las ambiciones. Esto no es menor, porque ya cuando en 2022 y 2023 se intentaba estructurar aquel fondeo del Banco Nación, los empresarios que se sumaban a Scaglione, como es el caso de los que hoy están dentro del Grupo Grassi y la Nueva Vicentín Argentina, le manifestaban por escrito a Atilra que no iba a tener control de la administración en aquella idea y simplemente podrían sentarse a la mesa de la decisión operativa de la firma.
Anticipa la comunicación que por los activos de la empresa quebrada y su “enajenación”, “el pliego licitatorio estará disponible en los próximos días”, con lo cual se estima que el proceso va más rápido de lo esperado, pero no podrá evitar el desastre laboral y social.
Mientras en las plantas la actividad es ínfima, porque en muy pocos casos hay movimiento real, los 178 trabajadores listados que conservan su trabajo, cobraron el viernes pasado unos 500 mil pesos, mientras que algunos más llegaron a recibir un beneficio para la compra de alimentos por parte del gremio de hasta 600 mil pesos, lo cual los pone en posición de privilegio no sólo frente a todo el caudal laboral, sino a futuro, cuando las plantas precisen más personal que el fundamental que está listado ahora.
Lo que sucede es que al no enfocarse la sindicatura y el Juez en la consecución de contratos de alquiler, sino directamente en la venta de activos y los apuros sindicales, serán más de 700 los despedidos, si la reactivación de las plantas no llega antes de mediados de junio.
El objetivo de achicar abruptamente la planta de personal se logrará sin mayores esfuerzos y así, la influencia gremial habrá logrado en poco más de un año deshacerse de unas 1.200 personas, que esperan algún tipo de liquidación de deuda al momento de la venta.
La gran incógnita es cómo jugarán los valores a la hora de comprar materia prima por parte de ciertos supuestos inversores y quiénes serán los productores lecheros que aceptarán las ofertas, poniendo en juego justamente eso, los valores.
La crisis de desmanejo interno es muy larga con unas tres décadas de arrastre, la influencia negativa y tan directa del gremio tiene un tiempo similar, pero claramente el final de la historia está muy lejos de llegar, con un tendal económico, laboral y emocional que no se puede poner en cifras, pero se percibe en el contacto con cualquier persona que haya estado ligada a la empresa, como empleado, como proveedor, o simplemente como consumidor.

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