La diversidad de la tecnología supone cruzar los puentes que vinculen los diferentes software y vinculen los sistemas que conviven en la cadena lechera.
Por Elida Thiery (Aire Agro) - Estas fueron semanas donde la tecnología en los tambos estuvo muy a la vista y todas las alternativas se pusieron en la mesa de debate. No por los usos, tampoco por los costos, sino por la manera de combinarlas dentro de una misma unidad productiva es que todos los sensores y capacidades tienen que encontrar puntos de encuentro más allá de los algoritmos.
Es fundamental para los productores que se asoman a la tecnología no sólo entender cómo y lo bien que funcionan, sino para qué les sirve la inversión económica y el tiempo dedicado a la lectura de datos.
El paso esencial sería poder identificar a cada animal del rodeo, para entender cómo seguir adelante con la producción, las posibilidades de crecimiento, las decisiones en el descarte, todo lo que permite ser leído en tiempo real, en el balance mensual y en el compendio anual del tambo.
Los especialistas entienden que en la diversidad del mundo tecnológico, cada interfaz es el puente que se debe cruzar para poder tener un panorama completo de la actividad, sin embargo se hace dificil poder combinar los software con los que se interactua en el campo, dentro y fuera de la sala de ordeño.
Hoy la tecnología aporta soluciones más ágiles que las que plantea de base la genética, demandando tiempos biológicos. Andar a esa velocidad, vincular todos los planos es lo que requiere de una reacción inmediata.
Mirada global de los datos
En
Todo Láctea, Tomás Vera, presentó una opción a ese cuello de
botella, al de tantos collares, lectores, mediciones, de tantas
empresas como servicios existen.
“Lo
que hacemos es juntar los datos de todos los sistemas que están en
el tambo, para que el tambero tenga una herramienta decisional
soportada por inteligencia artificial, que lo ayude a tomar
decisiones en tiempo real”, buscando superar la fragmentación y
ofrecer al productor una visión global de su negocio.
Vera
es entrerriano, vive en Suiza y es director comercial de la empresa
Spade. Según su mirada, “la inteligencia artificial nos permite
hablar con el sistema. Ya no es más de aprender manuales ni hacer
cursos de dos días. Ahora uno le pregunta dónde están los datos de
producción y el sistema responde. ¿Cuál fue mi producción el mes
pasado? Esta. ¿Qué puedo hacer para mejorar mi calidad el mes que
viene? Esto. Es como en las películas de ciencia ficción, ahora uno
habla con la computadora”.
El
corazón de las decisiones pasa por el margen sobre el costo de
alimentación en el tambo.
“Es
la pregunta básica, ¿me está dando plata o no me está dando
plata?”. Para responderla, el productor necesita cruzar producción,
precio de la leche y costo de los alimentos, que incluyen pastoreo y
suplementación. A partir de allí se abre un árbol de decisiones,
optimización de costos, identificación de vacas más rentables,
evaluación de ingredientes y alternativas de alimentación. “Uno
puede preguntar, analicemos el alimento, ¿qué puedo hacer para
cambiarlo?. El sistema muestra qué ingredientes están costando más
y qué alternativas hay”, ejemplifica.
Sobre
la accesibilidad a esta aplicación, Vera asegura que el costo
equivale a un litro de leche por vaca por mes, unos doce litros al
año.
Esta
infraestructura tecnológica integral para la cadena láctea y
agroalimentaria, vincula los programas de diferentes empresas de
tecnología, los integra para que dejen de ser datos dispersos en un
único sistema inteligente que permite decisiones en tiempo real,
tanto a nivel de tambo, como en industrias.
La plataforma unifica
datos de rodeo, alimentación, producción y finanzas en una sola
vista operativa, para salir de las anotaciones en planillas, la
fragmentación de la información, para tener más agilidad en la
toma de decisiones, tanto en la gestión productiva como económica.
Del
otro lado de la cadena se puede planificar, asignar materia prima,
gestión de proveedores, mejoras en el proceso productivo y sobre
todo unificar controles de operación.
El
paso siguiente es el de construir aplicaciones, modelos de
inteligencia artificial o integraciones personalizadas sobre sistemas
reales de producción y la cadena de suministro, para innovar desde
una base común y extensible.
Hacia
un ecosistema
Esto
que recién inicia un proceso de desarrollo, tanto desde la demanda,
como desde la oferta, la tecnología avanza más rápido que la
capacidad de validarla y analizarla.
El
productor se ve desbordado por información que muchas veces carece
de validación independiente, obligándolo a confiar en datos
generados por las propias empresas proveedoras. El desafío es
múltiple en el tambo, para poder abarcar todos los costados. Desde
la producción más sencilla, los avances de la genética y la
genómica, hasta el gran paso de la tecnología.
Aprovechar
la explosión de sensores y algoritmos sin perder de vista que la
verdadera revolución llegará cuando exista integración,
transparencia y validación externa le den al productor certezas y no
solo promesas.
Las
soluciones tecnológicas para el tambo van más allá de los sensores
o algoritmos, deben tender de la manera más ágil a la creación de
un ecosistema para obtener un flujo de datos integrado, que permitan
decisiones estratégicas, para conseguir un impacto directo en
rentabilidad, eficiencia y sustentabilidad de la cadena láctea.
Mientras
el desarrollo está en marcha, la producción no se detiene y la
generación de datos, tampoco.

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