Por Elida Thiery - El Global Dairy Trade registró este martes su caída más abrupta de precios desde 2024, con un desplome que golpea de lleno a la Leche Entera en Polvo. La contracción de la demanda desde Asia y el debilitamiento de las grasas lácteas intensifican la presión sobre un mercado que ya venía mostrando señales de fragilidad y sigue lejos de estabilizarse, siendo esta la tercera caída consecutiva.
Pese a un mayor volumen negociado, la señal de mercado es débil y refleja un ciclo de ajuste que preocupa a los exportadores.
En el evento N°407, la baja general fue de -4,9%, explicado esto porque la grasa de leche anhidra se ubicó en 6.341 dólares por tonelada (-3,9%). La manteca descendió a 5.336 dólares con una baja del 5%; y la manteca en polvo alcanzó 3.786 dólares, subiendo 8,2%; mientras que la mozzarella subió a 3.897 dólares (3,8%).
El queso cheddar retrocedió a 3.900 dólares (-12,3%), también la lactosa (1.732 dólares; 3,6%), la leche descremada en polvo se fijó en 3.135 dólares (-7%), mientras que la más influyente, la leche entera en polvo terminó con la tonelada en 3.425 dólares(-4,4%).
La abrupta caída en el GDT obliga a recalibrar estrategias, sobre todo en mercados como el argentino, donde la exportación explica sólo el 30% del negocio, aunque esté en auge y crecimiento ese reparto.
Según Rabobank, el comercio mundial de lácteos se expandió 11% entre 2017 y 2025, aunque con cambios profundos en los flujos.
La Unión Europea sigue liderando con 27% de las exportaciones, pero su dominio se erosiona lentamente. Nueva Zelanda mantiene un 22% y los Estados Unidos consolidan su participación con 13,5%.
Argentina y Uruguay, en conjunto, ya representan 4,3% del comercio global, un avance significativo frente al 3% de hace ocho años. Este reposicionamiento refleja que, pese a la vulnerabilidad coyuntural, el Cono Sur gana peso en el tablero internacional.
La dinámica también muestra un corrimiento de la demanda. China, que fue el gran motor de las importaciones, redujo su participación en leche líquida y polvos, mientras que mercados emergentes como Arabia Saudita, Brasil y el sudeste asiático absorben crecientes volúmenes.
En este nuevo mapa, Argentina aparece como un actor en expansión, con capacidad de aprovechar nichos en LEP y quesos. Nuestra cadena logró revertir una caída del 8% en su producción entre 2022 y 2024 con un crecimiento del 10% en 2025 y un nuevo avance del 7% en el primer trimestre de 2026.
Para Rabobank, este repunte se explica por un entorno de políticas más amigable hacia la producción y por la capacidad de colocar excedentes en mercados vecinos como Brasil, donde la demanda de importaciones se disparó. A pesar que no mencionan la amenaza de las limitaciones que intentó el comprador imponer por cuestiones políticas, mientras que se resolvió el dilema por el mismo motivo y ante la inminente elección presidencial.
Según la entidad, la producción mundial crecerá apenas 1% en 2026 y podría contraerse en 2027, la presión sobre los márgenes de los productores es cada vez mayor, especialmente por el aumento de costos de energía, fertilizantes y tasas de interés.

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