Aún no hay datos sobre el origen de la materia prima, las condiciones básicas de funcionamiento y las personas que puedan encargarse de esta ilusión que plantea el gremio lechero, por fuera de los propietarios y con una empresa recién creada.
Por Elida Thiery (Aire Agro) - La reactivación parcial de la planta de Lácteos Verónica en Suardi, bajo la órbita de la novel empresa COPALAC S.A.S, fue presentada hace una semana por el gremio lechero como un logro, sin embargo, al momento no hay datos concretos, indicios de real actividad y muchas dudas en torno a este paso.
El anuncio a través de un comunicado de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina indicaba que el hecho era “resultado de intensas gestiones llevadas a cabo por el Sec. Gral del CDN, Cro. Héctor Luis Ponce, a pedido de los trabajadores y productores tamberos afectados por la situación de la Empresa Verónica S.A.C.I.A.F.E.I., en el día de la fecha se ha suscripto un acuerdo de reactivación parcial y transitoria en la Planta industrial de la empresa ubicada en la localidad de Suardi, a través de un contrato de fason suscripto con la Empresa COPALAC S.A.S”.
Sin embargo, “Etín” nunca aparació hablando sobre el tema ahora, pero mucho menos en más de un año y medio de crisis profunda de la empresa, junto a los trabajadores. Su dedicación pública y no estuvo siempre apuntada a la quiebra de SanCor y su intervención en la fallida cooperativa.
Es así que se introdujo a esta firma basada en la ciudad de Morteros, provincia de Córdoba, muy cercana a Suardi, destinada a construcción, edificación, albañilería y logística, creada hace pocos meses, generando más dudas al respecto del progreso de la intención planteada. La gremial sostiene que “que no se trata de una solución de fondo sino parcial y transitoria, propiciando la reactivación de la mencionada planta, en aras del mantenimiento de los puestos de trabajo y la paz social laboral en dicha comunidad, ratificando la postura fijada en sede administrativa y formulando las reservas legales pertinentes”.
Producción
y plazos efímeros
Sin
embargo, al momento no se sabe nada. Ni de dónde surgirá la materia
prima para procesar, cuál será efectivamente el producto a
realizar, por qué plazo, pero mucho menos el personal necesario, el
formato de pago de esos salarios, ni la perspectiva a futuro.
En
el comunicabo se sostiene que “COPALAC S.A.S. asume responsabilidad
solidaria en los términos del art. 30 LCT con respecto a las
obligaciones laborales y del sistema de la seguridad social de todos
los trabajadores que se desempeñen afectados al mencionado fason, a
partir de su efectiva incorporación a prestar tareas”. Lo que se
podría llegar a hacer es leche en polvo y a futuro, algo en
quesería.
Queda
claro que es producción para terceros, pero con una responsabilidad
efímera.
Días
atrás en un medio de la ciudad de Morteros, Alejandro
Cabrera, histórico delegado de SanCor Sunchales y brazo ejecutor de
las órdenes de Ponce, ahora en este tema de Lácteos Verónica,
aseguró que respecto a la familia dueña de la planta, “hemos
tenido comunicación permanente, hasta que tomaron la decisión de
desaparecer; lo último que tuvimos de contacto con los Espiñeira
fue a través de abogados”. La frase instala la duda sobre la
verdadera voluntad empresaria y abre interrogantes acerca de la
transparencia de las gestiones previas.
Sobre
todo lo que queda en duda es la legalidad de la toma de posesión de
la planta, que está paralizada desde hace más de un año, ya que la
única de las tres de la empresa que tuvo actividad fue Lehmann, de
octubre a enero pasado.
Al
momento, los trabajadores no tuvieron una comunicación directa y
oficial, ya que sólo se tomó contacto con los delegados de los
sectores, constando que será compleja la reactivación sin contar
con fondos para tal fin, en una estructura con muchos meses de
abandono, vandalizada en algunos puntos y ya sin el personal completo
para el mantenimiento.
La
gente, en la nebulosa
De
los 700 trabajadores que se contaban hace un año, cuando el corte en
el pago de salarios se inició, muchos ya consiguieron otros empleos,
mientras aguardan por el pago de deudas, ya que desde diciembre se
adeudan salarios y aguinaldos, sin palabras concretas por parte de la
empresa, que no avanza a ventas, alquileres, concurso de acreedores o
directamente una quiebra.
Es para destacar que por primera vez en
más de un año, Cabrera volvió a mencionar una supuesta deuda de
Verónica con la Obra Social de los lecheros, aunque nada subraya
sobre algún pendiente estrictamente con el gremio, hecho que sigue
acrecentando las sospechas de los trabajadores respecto a algún
acuerdo privado.
Aunque
Atilra sostenga que nunca se cortó el servicio de salud a los
afiliados, son muchos los trabajadores con sus familias que piden
asistencia en comunas y municipios para atender tratamientos.
Lo
más preocupante es que sin certezas en Suardi, Atilra intente
instalar que la reactivación se podría extender a las plantas de
Clason y Lehmann, sin descartar que sea la misma empresa pueda estar
detrás de esa ilusión.
Entre
el apuro por intentar una novedad positiva y la falta de certezas,
son los trabajadores los que siguen sufriendo una realidad que
arrastran desde hace más de ocho años y que desde abril de 2025 se
agravó de una manera inimaginable, para la que fuera una de las
grandes del sector lechero nacional.
La
falta de acción frente a un cúmulo de delitos en la justicia
laboral, el rechazo constante por parte de los Espiñeira ante
múltiples ofertas de compra parcial y total, el silencio absoluto,
incluso ante esta supuesta reactivación de una planta que estaría
manejada por el sindicato no hace más que extender el padecimiento
de las personas y las localidades, en un momento donde la lechería
estaría necesitando certezas en la industrialización y comercio que
aún quedan muy lejos.

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