El USDA fija las expectativas de Argentina en carne, leche y granos

Por Elida Thiery - Los informes recientes del USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) permiten repasar la situación internacional y destacar el lugar de Argentina en cada producción clave, granos, lácteos y carne. El organismo describe un escenario de recomposición productiva y exportadora, con bases climáticas y tecnológicas que favorecen el crecimiento, aunque con desafíos estructurales que condicionan la competitividad.
En el sector lácteo, la proyección para 2026 ubica la producción argentina en 11,7 millones de toneladas de leche, un aumento del 2 por ciento respecto al año anterior. Este volumen se traduce en 210.000 toneladas de leche en polvo entera, 540.000 toneladas de queso, 50.000 toneladas de leche en polvo descremada y 37.000 toneladas de manteca.
Brasil concentra más del 60 por ciento de las exportaciones, pero se observa diversificación hacia Argelia, Chile y China.
El USDA subraya que la mejora se apoya en un fenómeno El Niño moderado a fuerte que anticipa lluvias abundantes y mejores pasturas, lo que podría sostener la tendencia positiva en productividad. Sin embargo, los tambos enfrentan márgenes estrechos por precios internos bajos y costos elevados. El informe destaca la incorporación del ordeño robotizado, certificaciones y trazabilidad como herramientas para acceder a mercados exigentes, y resalta la fortaleza sanitaria del país, aunque advierte sobre la necesidad de mantener controles frente a brucelosis y tuberculosis.
En granos, la campaña 2026/27 muestra un incremento en las exportaciones de trigo, que llegarán a 15,5 millones de toneladas, un millón más que el ciclo previo, gracias a mayor superficie sembrada y rindes superiores.
El maíz alcanzaría una producción estimada en 60,5 millones de toneladas, con un saldo exportable tres millones superior al año anterior, consolidando a la Argentina como tercer exportador mundial. La cebada registra una reducción de 200.000 toneladas por exceso de humedad en zonas productoras, aunque las exportaciones se mantienen en 3,6 millones de toneladas.
El sorgo y el arroz se muestran estables, con leves ajustes en área sembrada y producción, pero con capacidad de sostener volúmenes exportables en mercados regionales.
En cuanto a las oleaginosas, la producción mundial se ve limitada por menores cosechas en India y la Unión Europea, aunque Estados Unidos compensa parcialmente con un aumento en su volumen. El comercio internacional de harina de soja se fortalece, con Argentina y Estados Unidos como protagonistas, mientras que los aceites vegetales enfrentan una reducción por la menor disponibilidad de palma en Indonesia. El precio de referencia de la soja estadounidense se mantiene en torno a los 12 dólares por bushel, reflejando firmeza en el mercado.
En Argentina la campaña 2026/27 se proyecta con una cosecha de 52,5 millones de toneladas, un incremento respecto al ciclo anterior. La industria prevé un nivel de procesamiento cercano a 44,8 millones de toneladas, uno de los más altos de la historia, lo que consolida al país como líder en exportaciones de harina y aceite de soja. El contexto climático bajo El Niño anticipa lluvias que podrían favorecer los rindes, aunque persiste el riesgo de excesos hídricos. Los márgenes positivos y la competitividad de la capacidad de crushing sostienen el optimismo, mientras la competencia de Brasil obliga a Argentina a reforzar su ventaja en calidad y eficiencia industrial.
El USDA enfatiza que la combinación de rindes crecientes, expansión territorial y capacidad exportadora refuerza el rol del país como proveedor confiable, aunque con desafíos en competitividad y costos internos.
En carne bovina, el USDA describe un escenario de recuperación tras años de pérdida de stock. La faena muestra un repunte con animales más pesados, lo que permite amortiguar la falta de cabezas y aumentar la producción de kilos de carne por animal. La proyección para 2026 ubica la producción en torno a 3,2 millones de toneladas, con exportaciones que superan el millón de toneladas, consolidando a la Argentina como uno de los principales proveedores globales. El organismo destaca la eficiencia de conversión como eje central, apoyada en la pirámide de producción que incluye nutrición, sanidad, bienestar animal, instalaciones y genética.
El informe subraya que la Argentina tiene por delante cuatro o cinco años de expansión, con capacidad de recuperar parte de los 10 millones de cabezas perdidas durante el cierre de exportaciones. En paralelo, se observa una tendencia hacia la diferenciación de cortes y atributos específicos para mercados exigentes como Alemania y China, lo que marca un cambio respecto al modelo de commodity.
Para el USDA, Argentina está transitando un momento de expansión productiva y exportadora en lácteos, granos y carne. La clave estará en transformar la coyuntura favorable en una consolidación estructural, capaz de sostener competitividad y diversificación en un mercado global cada vez más exigente, con pilares para recomponer volúmenes, diversificar destinos y consolidar su rol en el comercio internacional, con bases climáticas y tecnológicas que favorecen el crecimiento pero con la necesidad de políticas que alivien la presión de costos y fortalezcan la competitividad estructural.

Comentarios