Campo, en tiempo de espera

Por Elida Thiery (redacción LA OPINION) - Pasó el cese de comercialización, el campo volvió a encaminar objetivos, limando diferencias lógicas de la Comisión de Enlace; y ahora la atención está puesta en una semana de definiciones, para conocer reacciones positivas del Gobierno, para evitar nuevos reclamos.
“La medida que concluyó el día domingo tuvo un alto acatamiento de los productores, lo cual se vio reflejado en la no operatoria de las bolsas de cereales del país, todo en función al reclamo que se viene reiterando en los últimos cuatro años, sobre la intervención del Gobierno que ha distorsionado los mercados, de tal manera que el productor está percibiendo valores muy por debajo de los reales, al vender trigo”, así evaluó ante LA OPINION la medida de fuerza cumplida, el titular de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria, Carlos Garetto.
Con un encuentro de la Comisión de Enlace toda el día martes en la sede porteña de FAA, se resolvió declarar estado de alerta y movilización para el sector agropecuario, además “evidentemente frente a esta situación de desventaja en lo que se cobra, esperaremos ahora cuál es la reacción del Gobierno, la respuesta; y por eso vamos a estar monitoreando todas las acciones de compra y venta que se realicen en todos los centros, como ser las bolsas de cereales, para que se reflejen las operaciones y evaluar si los productores están recibiendo el precio pleno como anuncia y promete el Gobierno”. Garetto añadió que “esto implica estar organizados desde el interior del país, específicamente en los centros donde se forman los precios, para que a partir de allí podamos ver el camino a seguir a partir de los resultados que se obtengan y para que los productores puedan saber qué valor pueden conseguir al vender su trigo”.
Esta suerte de observatorio del cereal se aplicará de manera inmediata, con la ayuda de los departamentos técnicos de cada una de las instituciones, que también se coordinarán con las áreas de prensa para poder difundir las cifras de las operaciones, que incluirán por ejemplo el FAS Teórico, que más allá de lo que dice el Gobierno se está abonando “muy por debajo de ese importe”. “Vamos a utilizar la poca estructura que tenemos, a fin de llevar la mejor información que podamos recoger de las operaciones de las próximas dos semanas se concreten dentro del ámbito de las bolsas”.
En esta semana larga de espera, no se pierde la expectativa de una nueva convocatoria oficial y de una posible salida, aunque a través del debate. El dirigente de Coninagro explicó que como unidad del campo, “la Comisión de Enlace está convencida que todos los conflictos se resuelven en la mesa de diálogo, pero ahí tiene que haber un tiempo para escuchar a las partes, pero las veces que hemos ido a encuentros con el Gobierno nos han presentado una carpeta con lo definido, entonces las resoluciones que han tomado, quedaron en mercados con poca transparencia, con pérdidas para productores y consumidores”. Las entidades siempre llevaron propuestas y argumentos que no pudieron ser puestos a consideración. Sin embargo no se abandona la esperanza, “hay que replantear cuáles son las soluciones y cuál es el camino que hay que emprender a los fines de resolver situaciones que como experiencia ya han sido muy tristes y lamentables para el sector y para el país”.

AMPLIACION Más allá del trigo, como iniciador del reclamo, existe una idea de ampliar la protesta a otros sectores. “Esta va a ser una decisión que, sin dudas, se va a tomar en las próximas reuniones de Comisión de Enlace, en función a las respuestas y resultados que se avizoren. Ojalá no tengamos que discutir las próximas medidas de protesta y podamos estar encontrando las soluciones, resolviendo los problemas que hoy tiene no sólo el sector triguero, sino que se están viendo similares situaciones en la lechería, en el maíz, también, lo cual está marcando a las claras una política de generación de concentración hacia adentro de las cadenas, que fue pocas veces vista en el país”. El titular de Coninagro apuntó a que “esta manera de hacer las cosas está dejando a los productos como cada vez más caros para los consumidores y en el otro extremo de la cadena, los productores están recibiendo un diferencial muy bajo por el esfuerzo y el sacrificio que hace”.
La espera que propone el campo quizá tenga relación con las idas y vueltas de Domínguez durante la semana anterior. De soluciones plenas, se pasó a seguir en una agenda de diálogo, por lo tanto queda abierta una puerta de negociación, al menos a lo lejos.
Entre tanto, muchas han sido las opiniones mezcladas, sobre lo cual Carlos Garetto considera que “el Gobierno ha querido generar discusión con esto, han querido discriminar en algunos casos, sabiendo cuál es la metodología. Esperamos que en esta campaña de concientización que iniciamos podamos ir esclareciendo la situación, para que los productores y la ciudadanía conozcan los problemas que ha generado la intervención y por qué se llega a pagar ocho pesos el kilo de pan, en la mayoría de las bocas de expendio, de lo cual el productor apenas recibe 70 centavos, lo que significa sólo el ocho por ciento”. En la no transparencia de las cadenas comerciales vigentes, que el Gobierno jamás se encargó de clarificar ni en granos ni en carne ni en leche, “queda claro que hay una gran porción de la torta queda entre los operadores de la molinería y algunas grandes exportadoras”, en el caso del trigo.
Lo sucedido demuestra que hubo voluntad del Ministro de Agricultura de poder dar pasos al frente en toda la conflictividad, pero no contó con un camino allanado por sus superiores para cumplirlo. Para Garetto, “evidentemente ha mostrado que no tiene todo el espacio político como para generar las transformaciones que el sector reclama y que los argentinos también necesitan. Lógicamente es poco lo que ha podido avanzar y concretar, porque en los temas que ha habido coincidencias, no los ha podido plasmar en resultados; y en los que ha habido diferencias tampoco hubo posibilidad de debatirlos para conseguir medidas a futuro que corrijan esta situación tan remarcada de cómo ha quedado la producción y el sector agropecuario en todo el país”.

CONVICCION
A diferencia de 2008, el campo ya aprendió a moverse en el terreno que vincula lo productivo y lo político, haciendo ahora uso de un capital de base con el cual no habían empezado en el choque de hace dos años.
“Los productores reclaman unidad y eso se ha comprendido y se ha valorado como una de las fortalezas más importantes que se tiene para cualquier reclamo y negociación”. Garetto sostiene que a todo esto “hay que preservarlo y darle vitalidad”.
Hay diferencias grandes entre lo que ocurría en tiempos de la 125 a nivel social, “hoy la sociedad argentina está con otros problemas, como la inseguridad y la inflación, con lo cual la problemática del sector agropecuario pasó a un tercer plano, de todas maneras, esto no quiere decir que estén resueltos o acabados los problemas del sector. Hemos perdido producción, la lechería ha estado estancada en los últimos años, cuando la mayoría de los países crecieron, hemos perdido diez millones de cabezas de ganado, 57 mil productores”. Esta conciencia sectorial hace que, según lo explica Garetto, “tenemos que recomponer el aparato productivo, volver a generar incentivos a la producción, dando expectativas a futuro, para que en la próxima campaña tengamos volúmenes importantes, no sólo para la mesa de los argentinos, sino también para los mercados, en especial los tradicionales, para responder a la demanda”.

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