Al trigo le sigue faltando agua y el maíz debe esperar

DESPUES DE UNA SALIDA DE LA SEQUIA DE UN MES Y MEDIO, AUN NO ES SUFICIENTE


Después de un mes y medio, volvieron a registrarse precipitaciones en este sector de la Provincia, con lo cual los lotes de trigo intentaron aliviarse de una salida del invierno absolutamente seca. En mayor o menor medida, los resultados se harán esperar.
“El trigo que está sembrado se está desarrollando. Muchos trigos están en la etapa de macollaje y con principio de encañazón, o sea que están entrando en la época en la que son más demandantes de agua”, comienza a explicar el Ing. Jorge Villar del INTA Rafaela. “Los perfiles se venían secando porque prácticamente no ha habido lluvias, incluyendo a todo el mes de agosto y la mitad de septiembre. Con el inicio de la etapa de encañazón se empezaron a desmejorar, se empezó a notar un desmejoramiento paulatino, sumado a las heladas que tuvimos durante julio y agosto; inclusive con el quemado de puntas de hojas y con un desmejoramiento en el aspecto”. Esa situación desembarcó en estas semanas que es cuando el trigo comienza a encañar y ya prácticamente se han consumido las reservas de agua, mientras siguen demandando, “lo que estamos viendo ahora es el desmejoramiento paulatino de los trigos, a pesar de una lluvia bastante variable, que fue de los 5 a más de 50, por lo tanto a los que les ha caído más agua tendrán un cambio muy positivo, pero a los que recibieron menos, como nosotros, no va a cambiar absolutamente nada”, con lo cual la perspectiva de los lotes más cercanos a Rafaela queda en suspenso.
“El trigo viene manifestando problemas de falta de agua, a través del crecimiento”, sostuvo el especialista desde la Experimental local, ya que “prácticamente el primer metro de profundidad de la tierra, esta agotado, la planta se ha tomado todo, entonces los 20 milímetros del viernes se distribuyen y no significan nada, porque la planta tiene muy poca capacidad de utilizarlo, pudiendo llegar a tres días de consumo, entonces no le da tiempo a recuperarse”.
Concretamente “lo ideal que debería pasar, de acá a la cosecha, es que caiga antes de fin de octubre una buena lluvia de 50 o 60 milímetros, con lo cual aseguraríamos una buena encañazón del cultivo, buena espigación y larga, porque en septiembre es el momento central donde se define el rendimiento del trigo”. Es el momento para esperar más agua ya que en plena encañazón la floración se va a acomodar a principios de octubre, “pero una vez que ya el trigo espiga con poca biomasa, ya no hay capacidad de compensación, entonces este es el momento en que el crecimiento va a definir el rendimiento potencial”.
Al momento de analizar el posible rendimiento es difícil calcular por los volúmenes desparejos de agua caída, sin embargo es en esta región más cercana a Rafaela donde puede haber más compromisos. “Todos los lotes que están barbechados, funcionan con la humedad en profundidad, pero el problema de los lotes con trigo es que hasta ahora han venido consumiendo agua, entonces no tienen las mismas reservas, si es que se manejaron bien, pueden venir guardando las reservas desde marzo”, si es que se mira hacia la campaña gruesa.
“Hasta la fecha no se había sembrado maíz por falta de humedad superficial, no por falta de reservas. En la zona está bastante frenada la siembra; y lo que cayó no alcanza para sembrar todavía”, argumenta el Ing. Villar, aludiendo a que los maíces de primera se siembran hasta principios de octubre, se corta por un tiempo, para evitar floraciones en enero y febrero y se retoma la siembra de maíces tardíos, a partir de diciembre, tratando de ubicar la floración a partir de marzo, por eso queda siempre esta opción que está rindiendo muy bien y con buena adaptabilidad”, recomendando siempre esperar para obtener un mejor resultado, que apurar sin motivo los ciclos.
Al no haber una definición, ya que “los pronósticos que tenemos son de una Niña débil o de un año neutro, el clima va a estar dentro de los parámetros normales para la zona; y no podemos decir si va a ser más seco o más húmedo”, por lo tanto la apuesta en el campo debe estar en el buen manejo, usando estrategias que disminuyan todo tipo de riesgo, intentando ser conservadores a la hora de la planificación, tanto para maíces, como para soja, utilizando las variables de clima y tiempo en su mejor combinación.

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