“No hubo caídas drásticas en la producción de leche”

Así lo aseguró a LA OPINION el Ing. Mario Mondino, del INTA Rafaela, en un análisis global y regional de lo que sucede en los campos del centro provincial. Altas temperaturas, bajas lluvias, menos volumen de alfalfa y algo menos de silaje, con un buen manejo permiten mantener las producciones, o al menos evitar mínimas caídas que también se registran.


El área de influencia de la Estación Experimental Rafaela del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria es muy amplia. Los departamentos San Cristóbal, San Justo, Castellanos, Las Colonias, San Martín, San Gerónimo; y la Capital son relevados mensualmente por las agencias de extensión, con lo cual se conocen los alcances de las condiciones que afectan a los cultivos y a las producciones en sí, ya sea positiva o negativamente. Es por esto que el INTA Rafaela relevó durante el mes de diciembre condiciones muy extremas del clima que es el que afecta a toda la región núcleo, sin excluir este vasto sector.
“El último mes de 2011 las temperaturas fueron muy bajas, las precipitaciones muy bajas, con un agravante, el de fuertes vientos del sector norte, con baja humedad ambiente, lo que significó una demanda evaporativa muy elevada que terminó complicando la situación”, expone el Ing. Mario Mondino en el inicio de su análisis de la sequía desde los tambos. A pesar de esta irregularidad final, durante el año pasado, en todos los departamentos abarcados las lluvias fueron en su acumulativo similares o superiores a la media histórica, por lo tanto la cantidad no fue determinante sino su distribución.
En el caso de Rafaela, habiendo superado el acumulado anual los 1.100 milímetros, cuando el promedio histórico es de 948, de acuerdo al relevamiento que realiza desde 1930 el INTA desde aquí, “acusamos sequía” por el desbalance intermensual.
Históricamente el mes de diciembre debe superar los cien milímetros, sin embargo en 2011 el registro fue de 17,9 milímetros, con muy pocos episodios de precipitación, correspondiendo entonces a uno de los ocho registros más bajos de la línea de seguimiento con un pico mínimo de 7,6 milímetros en 1975. A esto se añade que el último mes cumplido se enmarca en uno de los siete más calurosos en 81 años, lo cual incluso dio el récord histórico de 42 grados el 21 de diciembre pasado, con 42 grados y una sensación térmica cercana a los 50 grados. Ese día tuvo 15 horas con temperaturas superiores a los 30 grados centígrados, de las cuales ocho superaron los 35 grados; y cuatro pasaron los 40.
“Esta situación evaporó lo poco que quedaba de humedad, sin precipitaciones desde el 15 de noviembre aproximadamente, hasta el 10 de enero no se registraron lluvias considerables. Fueron 50 días en los que prácticamente no hubo agua”. Mondino demuestra la gran demanda y el poco aporte.

MENOS PASTURA
“En general las alfalfas mermaron su producción, sobre todo las sembradas en 2011, porque son plantas sin un sistema radicular muy profundo, sin poder extraer humedad del subsuelo, el primer metro del perfil estaba prácticamente con carencia de humedad, entonces durante octubre y noviembre que llovió bien respondieron, pero al presentarse la falta de lluvia, comenzó a disminuir la producción”. Mondino descartó plantas secas, sino que comentó la disminución en altura, e incluso “empezaron a manchonarse y copiar la irregularidad del suelo”.
En tanto, en las pasturas que cursan su segundo y tercer año muestran algunas carencias pero no en el mismo rango, ya que tienen la posibilidad de absorber de las reservas más profundas.
“Las pasturas de alfalfa disminuyeron en distinta medida su producción”, en todo el centro de la Provincia.

AFECCION DE MAICES
Los cultivos de maíz son los más utilizados para el silaje para los sistemas productivos lecheros, de acuerdo a la demanda de alta carga, otorgando estabilidad como alimento clave.
“Los maíces de primera que habían sido sembrados en septiembre y octubre habían tenido una espectacular evolución en estado vegetativo, hasta llegar el momento de floración que coincidió con los fenómenos meteorológicos adversos. A partir de ahí hubo una degradación muy rápida, sin espigar bien”. Mondino añade que los que estaban destinados a grano, en su mayoría debieron cambiar su destino. En tanto, los destinados a silaje tuvieron poco aporte de granos, con diferente volumen de producción y un anticipado picado para evitar más pérdidas. El ingeniero remarcó que “gran parte de los maíces de primera ya están embolsados, con menos rendimiento en proporción a los cultivos normales. Tenemos reportes de materia verde con un promedio de 20 mil kilos, cuando la expectativa era de 30 a 35 por hectárea”. Este especialista del Proyecto Lechero del INTA además de hablar de la pérdida de cantidad, mencionó la disminución de calidad, “al haber poco grano, que es lo que da el aporte energético, va a haber una carencia. Sin embargo, es importante que ante una situación como esta se haya podido embolsar, asegurando un volumen importante y un buen aporte de fibra. El grano que está faltando se puede comprar aparte, aunque se encarezca la ración por animal. Pero no es lo mismo suplementar todo, en situaciones más extremas”. En el oeste del departamento San Cristóbal hubo pérdidas enteras de lotes, lo cual no fue generalizado en el resto del sector.
Los maíces de segunda llegan a tiempo para ser sembrados. La lluvia de la semana anterior colaboró con esta posibilidad de retomar lotes ya picados, aunque sea una incógnita la evolución. Hasta febrero puede haber tiempo para tomar este cultivo, con una oportunidad de mejora climática que podría aportar la reserva que ahora falta. El riesgo serán las heladas tempranas, que pueda malograr los maíces al momento de granar. Pero eso será tiempo de meditarlo cuando haya corrido todo el mes de marzo. “Entre el riesgo y no sembrar, hay que asumirlo”, recomienda Mario Mondino, que administra el tambo Campo Roca del INTA, donde se concluyó este martes la siembra del maíz de segunda en algo más de 20 hectáreas, que tuvieron un barbecho químico previo que pueden haber capitalizado las lluvias de noviembre, lo cual puede asegurar algo de reserva húmeda. Con lluvias normales, habrá rendimientos normales, a pesar de ser sembrados de manera tardía, para ser picados a fines de abril y principio de mayo.

PLANIFICACION
Y RESULTADOS

“Esas reservas no se van a usar hasta junio, porque hay que esperar un mes para que se produzca todo el proceso fermentativo. Cerca del invierno se comienza a usar silaje en los planteos, por lo tanto, la recomendación es trabajar previendo estas situaciones y con cautela. Si aún se está dependiendo de los maíces del ciclo pasado, como sucede en muchos tambos, si la reserva actual no alcanza para acompañar al ganado en marzo y abril, se tiene que cortar ahora el silo y pasarlo al inicio del otoño, donde será necesario y ahora seguir con las pasturas”, aconseja Mondino.
Sin suplementación constante de silaje se da una alternativa de sostenimiento actual.
El manejo lo es todo en el tambo. El Ing. Mondino da el ejemplo de Campo Roca, una muestra del ordenamiento y los resultados productivos.
Actualmente esta unidad productiva ubicada sobre la Ruta 70, consiguió en estos días registros superiores a los promedios de enero que habitualmente se presentan, ya que no se le bajaron a los animales el plano alimenticio. “Si bien cayeron las producciones de alfalfa, a tener buena cantidad lo que hicimos fue agrandar la superficie diaria, sucediendo lo mismo con la suplementación energética-proteica durante el ordeño, sin cortar los silos, porque la proyección de la reserva nos permite continuar aportándoles diariamente en pequeñas cantidades”.
Mondino sabe que de la cantidad de lluvias venidera dependerá esa ración de silaje actual.
“Lo que sucede en toda el área de influencia de la EEA Rafaela es que en general hay una producción normal con una tendiente negativa, a medida que avanzó diciembre y en esta etapa de enero, pero no hubo caídas drásticas en la producción de leche, más allá de esa tendencia a la baja “, lo cual según Mondino no hubo mermas significativas en los tambos, tal como sucedió con la ganadería y la agricultura, en esta región.
Esto depende de no modificarle a las vacas el ritmo de alimentación y cuidado, teniendo en cuenta la ventaja de este enero que presenta menos cantidad de moscas en las explotaciones, que son factores que si estresan a los animales, más allá de los ciclos de ola de calor que también se habían presentado. 

Comentarios