El trigo se empieza a liberar, pero aún no se sabe cómo

Son muchos los aspectos aún pendientes del sistema ideado por el Gobierno para poder vender el cereal al exterior. Carlos Trevisi, titular de AFA detalló a LA OPINION los aspectos más salientes donde las preguntas abundan y las respuestas no llegan.


El martes, a pocas horas de cerrarse el registro de declaraciones de existencias el Gobierno liberó dos millones de toneladas de trigo para exportar, que se asignarán a través de los Registros de Operadores de Exportación a aquellas empresas y cooperativas exportadoras que acrediten la compra del cereal.
Con el intento de generar un nuevo sistema de comercialización de trigo, por sobre el propuesto por Agricultores Federados Argentinos, aportando más dudas que certezas, sin embargo, con el afán de mostrar una efectividad en la gestión, la liberación de dos millones de toneladas, sumadas a cinco anteriores, pretenden representar una figura de amplitud y consustanciación con el sector, que por la lentitud en la definición, desde siempre, ningún productor llega a caer en la tentación de confiar en lo que se oferta.
Al momento fueron liberados a través de ROE de exportación, tres millones de toneladas en junio de 2011, 2,7 millones en noviembre del mismo año y dos millones de toneladas esta semana. Sin embargo las demoras deterioraron el cereal de campañas anteriores, que aún aguarda un saldo remanente se concretará el 28 de este mes, tras la declaración jurada que los tenedores del cereal presenten ante la Unidad de Coordinación y Evaluación de Subsidios al Consumo Interno (UCESCI), organismo que reemplazó a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario.

SISTEMA
COMPLEJO

“El día 27 cerró el plazo para declarar la existencia de cereal. El productor tiene que aclarar si tiene trigo en su campo, si lo tiene entregado en un acopio, el acopio tiene que declarar si tiene trigo comprado a un productor y con la tenencia del mismo, si aún lo tiene el propio productor; y si tiene trigo del acopio que ya se vendió al exportador y ya figura a nombre de él, pero está aún en los silos”. Todo este cruce de datos que explica Carlos Trevisi, el presidente de AFA, es la situación a la que se enfrenta actualmente el productor para poder vender uno de los cereales más tradicionales, pero que más se ha complejizado en estos años.
De quién es cada grano, ya sea productor, acopio o exportadores; y donde está es lo que hay que detallar al Estado a través de la UCESCI, dependencia que está bajo la órbita de Guillermo Moreno, a partir de toda esta red compleja de datos, será entonces que la Secretaría de Comercio Interior y Ministerio de Agricultura, dispongan cuánto es el trigo que se tenga que vender en el país y cuánto el que se pueda sacar fuera de las fronteras.
“De la forma que se va a abrir la exportación todavía no está clara, no están dadas bien las pautas. Se sabe que tiene que ser trigo comprado, a FAS Teórico, que en realidad según considera la Secretaría de Comercio es para un trigo que tiene 78 de PH y 11 como mínimo de proteína. En general el trigo que está en manos de los productores no tiene todas esas condiciones, puede estar entre 72 y 76 de ph y 10,5 de proteína, por lo tanto ese precio no se lo puede tomar como referencia. Se le pide ahora, tanto al Ministerio, como a la Secretaría, que aclare ese tema para poder tener el precio real del trigo que tiene el productor. Se debe poner un parámetro, por ejemplo FAS teórico menos el diez por ciento, menos el 15 por ciento”. Lo que Trevisi reflexionó en su charla con LA OPINION es que “es difícil salir a vender trigo cuando va a haber una diferencia de 12 a 14 dólares por tonelada, por ejemplo. Eso es algo sobre lo que tendrán que hacerse cargo”.
Un agregado que tiene esta nueva reglamentación es que “las cooperativas tienen la tenencia del trigo, el productor nos lo entrega hasta que decida venderlo, lo cual también pasa con los exportadores”. En este aspecto, que es normal en lo que hace a la transacción de granos, “aun faltan algunos puntos para aclarar”. De esas ventas de trigo almacenado, “el FAS Teórico hay que tomarlo del día anterior al que se hace la venta, eso se hace imposible de poder organizar porque se necesitan ocho días para hacer la operación y el transporte. El Estado va a cobrar, a todo esto, las retenciones el día que se hace el embarque, entonces el precio que se pague no será fijo. Si hay un desfasaje de pocos pero significativos dólares en cuanto a la comparación de cotizaciones, alguien se debe hacer cargo y eso no está claro”.
Pareciera que son más los puntos oscuros y mal manejados que los que realmente permiten un buen comercio internacional de trigo.
Otro de los aspectos sin detalle son las compras a futuro, por todo este deterioro del precio teniendo en cuenta un FAS Teórico poco real y proyectado en el tiempo.
Quedan dos semanas como límite para la declaración de existencias, tiempo en el cual el Gobierno deberá resolver los aspectos opacos de un sistema demasiado mal elaborado, que podría haberse quedado con lo más saliente del proyecto original de AFA, en el que sobre los tonelajes totales de trigo proponía repartir en un 40 y 60 por ciento las existencias, tal como lo precise el consumo interno y lo determine la cosecha total de cada campaña.
Ahora pareciera que se marcha a un sistema por mitades, pero con una complejidad mayúscula para poder cumplir a tiempo con las ventas, sobre una demanda mundial muy marcada, que de ninguna manera podría suplir el negocio de vender trigo en el país, pero si complementarla efectivamente.

EXPECTATIVA 
“El productor está ansioso, porque todavía no sabe cuánto va a poder vender y a qué precio, dependiendo de esta diferencia que se da con el FAS Teórico que sólo alcanza a los trigos de mayor calidad”, señaló Trevisi, que no descarta “complicaciones”.
Es un augurio el de lograr “FAS Teórico para todos y que podamos hacerlo mucho más fácil al comercio. Pero es muy compleja la forma que han elegido, sobre la manera que habíamos propuesto nosotros que tenía un mecanismo más ágil. A pesar de eso, esperamos que llegue a buen término”.
La perspectiva de varios años de restricciones, es que este año el área de trigo vuelva a retraerse. Pasaron muchos meses de pedido de flexibilización del comercio exterior, ante una realidad que jamás puso en riesgo la tan mencionada pero a la vez vapuleada ´mesa de los argentinos´, por parte del Gobierno. Esto determinará una menor apuesta productiva.
“No sé qué cantidad de trigo va a producir la Argentina, pero sé que se va a ver disminuida la zona de siembra”, aseguró el titular de AFA, desde Rosario.
“Una vez terminada la fase del trigo, que se dará el día 15, para fines de febrero se abrirán las perspectivas de la cosecha de este año y se liberaría algo de lo que quedó pendiente del año pasado en cuanto al maíz”. Carlos Trevisi inserta entonces el tema de la sequía y su afección en el cultivo, con lo cual la disminución del cultivo “está rondando el 50 por ciento de la producción, comparada con 2011”. Con un cálculo que en extremo llega a 22 millones de toneladas; y dependiendo de la demanda habitual del grano en el país, “va a quedar muy poco para exportar”.
Se precisa un cambio de actitud desde el Gobierno, un guiño a los productores que “en esta campaña sembraron un 35 por ciento más de maíz, afrontando costos muy superiores ; y si realmente no se puede vender a un precio bueno, para que tape la enorme erogación de dinero que ya se hizo, va a ser muy difícil que se vuelva a pensar en el maíz”.
AFA considera que “hay zonas en las que por sequía se llegó a perder hasta 45 por ciento en maíz y hasta el 25 por ciento a nivel general en soja”.
La Cooperativa que tiene gran influencia en la región núcleo, donde se aguardan heladas tempranas para este año, aguarda la definición de la campaña dependiendo de la naturaleza, mientras que la continuidad y sostenimiento productivo, sólo esperan un empellón político, un resguardo de una apuesta que siempre tiene más riesgo que certeza, pero que de contar con reglas claras y constantes, haría más sencilla la tarea de cada día y cada fase de campaña.

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