En 2012, la carne bovina tiene "los niveles de exportación más bajos"

En los últimos días hubo un quiebre en la ganadería nacional, sobre todo en las industrias, luego del cierre de un frigorífico en La Pampa, que marcó claramente la afección de esta situación a lo largo de toda la cadena.
Consultado sobre la realidad de la producción, el Dr. Christian Bianchi, asesor del IPCVA realizó un desglose de situaciones que demuestran lo que está sucediendo.
“En comparación con 2011 se está teniendo una pérdida de los precios relativos, por los eventos económicos que se están dando a nivel nacional. El proceso inflacionario está absorbiendo lo que debería ser un estado de bienestar en la producción”.
A esto se añade que “una vez más vamos a incumplir la Cuota Hilton, ya que solamente se ha exportado el 67 por ciento, sobre 29.500 toneladas habilitadas para enviar a Europa”. Según el analista, “parece un contrasentido que en un contexto de necesidad y de oportunidad para poder exportar con esta cuota que nos otorgan sin aranceles, no se pueda vender”. El riesgo más allá de lo producido sin vender es que tiene una consecuencia económica donde, “200 millones de dólares que podrían derramarse en toda la cadena, no llegan por haber sido la industria fuertemente castigada por las restricciones a las exportaciones por parte del Gobierno argentino, que se maneja con cuentagotas para otorgar las autorizaciones que se dan a través de los ROE”.
En todo este contexto, por la pérdida que también se refleja en la recuperación de producción, “la industria está trabajando a menos del 50 por ciento, ya que son unos 16 mil trabajadores los que han sido suspendidos temporalmente en el sector. Sabemos que es mano de obra intensiva y que cuesta encontrar si los trabajadores no logran los subsidios por desempleo y salen a buscar otra fuente de trabajo”. Bianchi recuerda que nada generó aquel anuncio de la presidente sobre la apertura de las exportaciones de carnes termoprocesadas, de conservas, a comienzos de año y por 90 días, no pudieron con la recesión de una crisis impulsada por este mismo gobierno desde 2006.
Fueron desatendidos los mercados y es así que “cuando pasa esto la sustitución por nuevos actores son los que hoy están compitiendo a nivel internacional con la Argentina, a pesar que por naturaleza, por tradición; y por reconocimiento mundial contamos con el sello de la marca, pero ya no tenemos la influencia de antes.
Bianchi remarca que “hoy nos encontramos en un ciclo ganadero donde hay muchos que quieren entrar y no pueden, hay una retención en porcentaje de hembras en la faena de un 34 por ciento a marzo de 2012, ante el 48 por ciento del ciclo 2007-2008, cuando era todo liquidación de todas las categorías, afectándose más por la sequía y la falta de políticas de resguardo”, con lo cual se ingresa en una “fase de retención importante”, que se terminará traduciendo en “un aumento de la oferta que alcanzaría en 2013 los 12,4 millones de terneros que si bien no alcanzan a los de 2005 a 2008, cuando la oferta de la categoría alcanzaba los 14 millones de terneros . “Nos están faltando todavía más de dos millones de terneros para llegar al nivel en el que estábamos antes, lo cual no implica que la Argentina vuelva a tener competitividad internacionalmente con una oferta importante, por los problemas estructurales de la comercialización de carne que están impactando por la ineficiencia de precios”.
Casi con una mirada circular, el analista considera que “con un peso de la media res en aproximadamente cien kilos no agregamos valor y seguimos privilegiando exclusivamente al consumo interno, donde se exporta solamente lo que nos sobra y no trabajamos como lo han hecho Uruguay, Paraguay y Brasil, que proyectan sobre la exportación”.
Christian Bianchi habla de la necesidad de abandonar las políticas intervencionistas que no colaboran con el crecimiento, sino que “lo único que hacen es ahuyentar a quienes quieren permanecer en el sector o eventualmente intenten crecer”.
Sin expansión productiva no hay una industria fuerte, con lo cual la fortaleza de los rodeos, la sanidad, la genética, la capacidad industrial pierden todo su valor. “Si se integrara la exportación con el consumo interno, nuestro destino como país y como industria ganadera no estaría como sí lo está ahora, acotado a seguir entre tantos vaivenes y serruchos en materia de exportación, en una expresión netamente gráfica de lo que ocurre, por la pérdida en la capacidad de respuesta en atención de la demanda, donde las carnes sustitutas ganaron lugar, siendo el pollo el de mayor expansión en un “mercado poco transparente, por estar concentrado en pocas manos, con gran capacidad de lobby ante el estado, que recibe subsidio para los insumos alimenticios, para la infraestructura, que no sólo son para que queden en el país, sino que esos beneficios también se exportan”, mientras la carne bovina sigue padeciendo de las retenciones a las ventas al exterior. Aquí se agrega un dato, que es el de la relación de precios de la carne más libre de hueso y más magra avícola, que tiene similar cotización en el mercado de consumo que varios cortes de carne bovina, con lo cual allí también se pierde el poder de los subsidios y de la ventaja que se pretende con esas ayudas, por lo tanto “la carne de pollo no es la gran panacea que se cree a pesar que la venda a un precio sensiblemente menor”.
Claro que “el sector de consumo no ha resignado posiciones a pesar de los precios altos”, demostrando que la afección se da en toda la cadena, incluso en el destinatario final. 
Bianchi plantea que “todos los eslabones deberían estar cohesionados para cumplir cada uno su papel, en vez de lo que sucede ahora que es la estrategia del sálvese quien pueda”, a diferencia de las tareas y stocks crecientes de nuestros socios del Mercosur, con el que pueden acceder a los mercados internacionales más importantes, incluyendo al Nafta, para Estados Unidos, México y Canadá.
Es así que “2012 nos encuentra con uno de los niveles de exportación más bajos de nuestra historia. No se sabe si se va a llegar a las 250 mil toneladas en todo el año, cuando habíamos alcanzado niveles cercanos a las 600 mil toneladas, estabilizándose en un promedio de 450 mil toneladas en años normales”, apuntó Bianchi.

RECUPERACION
El tema de siempre es entender en cuánto tiempo de haber una liberación para la producción, venta interna y exportación, se lograría normalizar el stock a los parámetros de 2006 cuando comenzó la intervención por entonces de Néstor Kirchner en ganadería. “Según las proyecciones y siempre y cuando no existan más vaivenes políticos o picos climáticos, tendríamos una capacidad de recuperación a este ritmo, entre 2016 y 2018. Recién en 2015 se podría pensar que la brecha entre la oferta y la insatisfecha demanda actual se podría estar reduciendo, momento en el que los precios en el mercado de ganado en pie sean sustentables”, lo cual no puede escapar de la decisión política que desató la liquidación que hace que hoy “milagrosamente se siga sosteniendo en la conducta responsable de productores e industriales que supieron llevar el trabajo”, siendo la provincia de Santa Fe la que siempre tuvo más capacidad, tradición y vocación para atender a todos los mercados.
El especialista fue uno de los impulsores de la Ley Federal de Carnes, allá por 1975 que ordenó a Santa Fe dentro de la cadena, lo cual actualmente está de lado, no por la influencia de la agricultura, sino por la desatención política que genera esta realidad de imprevisibilidad que atraviesa a todos los sectores productivos, sin generar decisiones dinámicas y positivas.
“El daño que se hizo es irreparable. Los 60 mil productores que desaparecieron, la mayoría chicos y medianos, no volverán jamás a la actividad, que sigue con un horizonte negro, habiendo perdido en cuatro años más de 11 millones de cabezas de stock, el equivalente de la ganadería en la República Oriental del Uruguay”, concluyó el Dr. Christian Bianchi.

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