El Gobierno quiere saber cuántos tambos hay

La intención es trabajar entre Agricultura y el Senasa para ajustar las cifras de explotaciones lecheras activas en el campo.

Por Elida Thiery (Agrofy News) - En general todas las entidades de productores son las que abogan por avanzar hacia un ordenamiento de la cadena lechera, que no termina de encaminarse. Sin retomar la idea de encontrar a la lechería con Mauricio Macri, desinflándose la intención de concretar la reunión en la cuenca lechera central, con complicaciones de agenda luego de los resultados de las elecciones primarias, hay una intención que trasciende este mandato.
Hace dos lunes en la última reunión de la Mesa de Competitividad Lechera fue uno de los tópicos desarrollados, con ejemplos que fueron desde la evasión hasta la necesidad de tener un nuevo registro de la cantidad de explotaciones tamberas en el país.
Se comentaron dos casos, uno de una pyme de 30 mil litros y otra de 250 mil litros procesados por día que fueron descubiertas en una evasión superior al 30 por ciento, lo cual se entiende como una manera que encuentran las empresas para subsistir en el mercado, pero que del mismo modo afectan con competencia desleal al resto de las empresas.
Con el Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina no se terminó de poner en marcha toda la estructura ideada por la administración anterior para tener en detalle toda la realidad del sector y actualmente esta muestra de lo ocurrido 15 días después de haber concluido un mes, simplemente aporta sólo las cifras de la lechería formalizada, con números en promedio.
En aquel encuentro de hace más de una semana se reveló que en enero de 2016 la cantidad del Registro para las Actividades de Producción Primaria del Sector Agropecuario (RENSPA) fue de 11.537, mientras que para el mismo mes de 2019 este índice se ubicó en los 10.281 establecimientos. De acuerdo a los datos aportados por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina, al 31 de marzo de 2018 había 11.273 unidades productivas, con 1.726.308 vacas, mientras que al 31 de marzo de este año eran 10.287 unidades productivas con 1.623.176 vacas registradas.
Estos vaivenes en los datos hacen que surja la necesidad que fue anticipada en la reunión de generar un reempadronamiento de establecimientos, tal como se informara formalmente recién el viernes pasado.
Puede que la iniciativa de Córdoba, que se explicitara en cifras en el mes de junio haya motivado a tener la necesidad de conocer algo tan básico como la cantidad de explotaciones. En esa oportunidad la provincia mediterránea generaba un detalle georeferenciado de su Registro de Productores Lácteos, con 2.823 tambos.
Según pudo saber Agrofy News, muchos de los Renspa que hoy están vigentes como tambos en todo el país no tienen animales para tal fin, algunos no tienen registro de entrega de leche a ninguna industria, como alguna de las particularidades que generan la necesidad de repasar las inscripciones para tener un detalle de los tambos propios y arrendados, así como los productivos y no productivos.
Claramente a un año del inicio del Censo Nacional Agropecuario y sin datos oficiales de ello, queda claro que no se pue
de tomar eso como parámetro ya que no hay allí datos que puedan difundirse con identificación, de acuerdo al secreto estadístico, por lo tanto lo que queda es recurrir al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.
Si bien desde el organismo no hay aún muchos detalles del caso, desde la Subsecretaría de Lechería se está trabajando inicialmente en un formato de registro online a través de la web del Senasa, posiblemente de validez anual, a través del cual los productores puedan generar su propia carga de datos. Al no tener vencimiento los Renspa, se precisa una actualización, pero se está buscando la forma más ágil de hacer el seguimiento que tendrá carácter obligatorio.
Se supone que con este mayor detalle por explotación, se podría tener una mayor transparencia en las transacciones de leche cruda y realmente poder entrecruzar datos y así generar instancias que toda la cadena reclama hace años.
Las suspicacias de muchos están también atadas a los comicios de octubre, sin embargo es de suponer que con un mínimo de políticas con continuidad este tipo de iniciativas no deben responder a modificaciones resultadistas, sino al impacto real en la producción, tanto agropecuaria como industrial.

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