Inicio del recorte de actividad en las industrias lácteas

Durante el primero de cuatro días de medidas de fuerza, dispuestas por Atilra en las empresas del sector, comenzaron los inconvenientes en la descarga de materia prima y algunas líneas de producción.

Por Elida Thiery - Este 9 de julio tuvo un sentido particular en las empresas lecheras argentinas, porque en un marco complejo, dado por la pandemia, las condiciones de producción bajo los protocolos de distanciamiento y cuidado sanitario, los vaivenes del mercado, los impactos internacionales de la pandemia en precio y demanda, se añadió el inicio de una medida de fuerza convocada por la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina.
Viniendo de cerrar una paritaria en diciembre del 57,5 por ciento, habiendo terminado de cobrar diferentes bonos compensatorios en abril, para aliviar el peso de la incesante inflación, los trabajadores de las empresas que procesan la leche cruda, debían comenzar a debatir a través de sus representantes un nuevo esquema salarial para 2020, sin embargo el ingreso a la escena de la pandemia cambió el panorama en todos los rubros.
Sin haber habido un diálogo entre las entidades representantes de las empresas y Atilra, fue que se definió esta medida de fuerza, algo así como un quite de colaboración de cuatro días y en el marco de un feriado turístico, que no es tal porque la actividad está prohibida en todo el país, salvo excepciones de movimiento interno en algunas provincias.
Es entendible la necesidad de los trabajadores de no perder frente a la incesante inflación, sin embargo esta no parece ser la manera más adecuada de iniciar las negociaciones, más aún si se tiene en consideración la situación social, económica y sanitaria que ya acumula casi cuatro meses.
La lechería no se detuvo nunca, por ser una actividad esencial alimenticia, pero sobre todo porque depende de una materia prima perecedera.
En el acto por el Día de la Independencia el presidente de la Nación, Alberto Fernández, dijo este mediodía "valoro mucho lo que han hecho los hombres del sindicalismo, por sobrellevar este presente", aludiendo a un momento de "fragilidad" del país, lo cual no coincide con el impulso de esta medida que supone abstenerse de trabajar los días franco o las horas extra.
Entonces, desde el primer minuto de este jueves el recorte de fuerza laboral fue generando con el correr de las horas, y lo hará con mayor impacto hasta el final del domingo, una demora en los procesos productivos, con diversa influencia según el tamaño de las empresas y los sistemas con los que se cuentan para la producción de lácteos.
La primera situación registrada fue la de playas de transporte colmadas de camiones cisterna, por la demora en la descarga de materia prima. Esto generará una complicación en la recolección de leche en los tambos, pero que en esta primera jornada no generó cancelaciones en la búsqueda de la leche cruda. De todas maneras, se sabe que de acumularse las demoras podría obligarse al descarte de la producción en los campos.
La segunda instancia es la del freno de procesos dentro de las plantas, ya que muchas tienen líneas por completo detenidas, lo que también hará que el acumulado de leche no procesada, como se hace habitualmente, termine determinando un acumulado de materia prima que lleve al límite el almacenamiento de cada planta.
Finalmente, lo que se restringirá con esta medida de fuerza es la distribución de los lácteos y la reposición en las heladeras de los puntos de venta, con lo cual no se descarta que pueda haber faltantes durante estos días y el inicio de la próxima semana.

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