Las pulverizadoras cuentan cada vez con más tecnología

Las maquinas utilizadas para la aplicación de fitosanitarios tiene un sistema de registro de datos que no permite trabajar en condiciones adversas. En un año favorable para el campo y la venta de maquinaria, en Remonda Castro cuentan todos los detalles.


Por Elida Thiery (Rafaela Noticias) - Uno de los engranajes fundamentales del campo es la maquinaria. Claro que como en cualquier máquina todo debe funcionar para que el motor marche de la mejor manera.
La lluvia de la semana anterior, cortando la sequía que había instalado el invierno generó nuevas expectativas y de esto Rafaela Noticias habló con Diego Castro.
“Veníamos muy bien, somos unos de los privilegiados dentro de todo lo que está pasando, junto con otras actividades, siendo este un año muy bueno, con una demanda superior a la oferta de maquinaria”, comienzan contando el titular de Remonda Castro, concesionario John Deere en Rafaela y una amplia región.
“Con un dólar pisado, créditos en pesos con muy buenas tasas que le ganan a la inflación del 20 al 30 por ciento, sumado a una muy buena campaña gruesa, la gente se anima a comprar y se encuentra con que todas las marcas estamos sobrevendidas y tenemos más ventas de lo que tenemos para ofertar”, por lo tanto las preocupaciones que había por la campaña fina de la mano del trigo, “la lluvia trajo alivio, un poco tarde y cambia el humor de la gente del campo”.
Esto corrobora que mientras el campo trabaja se mueve toda la economía, desde lo específico del sector hasta el resto de las actividades.
Hoy no sólo la maquinaria percibe el movimiento, sino que esto se traslada a insumos y servicios, a lo largo de todo el año.
Para segmentar la demanda, “nosotros tenemos un abanico bastante amplio, por eso este año hemos vendido picadoras de forraje, pulverizadoras, tractores de todos los tamaños, de 90 caballos a 300 hp. Las cosechadoras siempre son nuestro fuerte, con la serie S, pero tenemos la suerte de tener una marca que ofrece todos los productos que se necesitan en el campo y desde hace dos años John Deere adquirió Pla y eso nos abrió todo el juego de lo que se llama ´crop care´, que es todo lo referente a siembra y pulverización”.
Así se abarca a todo el mercado, con productos de valores muy variados, pero con la seguridad de contar con la mejor tecnología en ambas marcas, integrando las líneas de producto con alta calidad para un mejor trabajo en el campo.
“Desde hace dos o tres años, las tres actividades, producción de carne, agricultura y lechería, están funcionando muy bien, con muy buenos rindes, con una necesidad de la renovación de equipos y lo que les faltaba era financiamiento y con el dólar planchado se da un combo perfecto. Si hoy tuviéramos más equipos estarían saliendo y eso genera un movimiento no sólo en ventas de nuevos y equipos usados, sino post venta, repuestos. Es una gran ventaja respecto a otros rubros, en estos momentos”, añade José Costamagna, el gerente comercial del concesionario.
Rafaela es una zona altamente productiva y muy diversificada. Ese es el diferencial que hizo grande al “corazón de la cuenca lechera”, junto al resto de las actividades.
El campo siguió produciendo y se adaptó a trabajar en esta nueva realidad, incluso a la hora de acceder a servicios o a una nueva maquinaria. Diego Castro adelanta que “hoy por hoy están casi pedidas las cosechadoras para la campaña gruesa y en este país hay que ser  un poco adivino de lo que va a pasar y esa apuesta está ayudada por todo el trabajo que hace John Deere. Esto pasa en todo el país”. 

Bien aplicado

En este contexto y teniendo en cuenta el debate que se gesta desde cierto sector político en nuestra ciudad, con la intención de correr el límite urbano-rural de los 200 a los mil metros, para restringir la aplicación de cualquier tipo de producto en los cultivos, con el riesgo de perder 4.500 hectáreas productivas tal como se las conoce ahora, es bueno conocer con que tecnología se trabaja hoy.
Costamagna tiene muchos años de experiencia en maquinaria y además es ingeniero agrónomo, por lo tanto su mirada va mucho más allá del salón de ventas de Remonda Castro.
“En todos los tamaños de pulverizadoras se encuentra un paquete tecnológico similar. Hay máquinas de tres mil, cuatro mil litros, que hacen a la autonomía. Los botalones (el ancho de los brazos de la pulverizadora) de 36 a 40 metros, construidos en acero o fibra de carbono, lo cual tiende a dar una capacidad de trabajo que le permite al productor o al contratista dimensionar cuál es el equipo que necesita en relación a la tarea que tiene por delante durante todo el año”.

La pulverización de fitosanitarios, ya sea para combatir malezas, para nutrir el suelo, se hacen en Rafaela con equipos terrestres, estando prohibidas las aplicaciones aéreas, por lo tanto y según la Ley provincial, se los controla anualmente para corroborar que cumplan con las condiciones adecuadas para la tarea, sin consecuencias colaterales para la salud de los trabajadores o para quienes se encuentren en el entorno del vehículo.
Tanto los equipos chicos, como los más grandes, vienen teniendo un crecimiento en tecnología muy marcado en los últimos cinco años, por lo tanto “la calidad de aplicación es la misma, lo que puede variar es la cantidad de regulaciones que la máquina puede hacer, todas tendientes a evitar la deriva”.
La tecnología apunta a mejorar el ajuste en la caída de la gota de producto, para evitar daños a la salud, pero también para reducir pérdidas económicas, ajustando mejor las prestaciones y sobre todo mejorar la responsabilidad en cada aplicación.
“Evitar la deriva está relacionado con el tamaño de gota con el que se trabaje, que debe ser uniforme y de un tamaño determinado, para lo cual se tiene que tener una pastilla en condiciones, el rociador que pude ser abanico plano, hueco, según se necesite para un insecticida, un herbicida u otros productos”. Todo en la máquina sale de fábrica con una vida útil que debe tener un mantenimiento adecuado, tal como sucede con cualquier automóvil que está en uso.
La velocidad del andar de la maquinaria genera una necesidad de variación en la presión de la salida del líquido, por eso “las máquinas hoy automáticamente regulan la presión y la frecuencia de la aspersión para que ese tamaño de gota no cambien, que es lo que se busca, incluso en el giro”.
John Deere tiene una tecnología denominada “Exact aplly” por la cual se combina el uso de los diferentes picos de cada una de las alas de la fumigadora, para regular y equiparar la aplicación de manera exacta en todo el terreno tratado. “Esto permite regular la salida del líquido, manteniendo el tamaño de gota, que es lo fundamental para evitar la deriva, sin importar el cambio de velocidad en el andar de la máquina”, consiguiendo una mayor exactitud en la aplicación, que además tiene en cada pico una frecuencia de aplicación y corte que disminuye mucho la cantidad de producto que se aplica, sin afectar la calidad de la misma.
Todas las marcas de maquinaria tienen sus tecnologías de control y brindan estos servicios en todas las líneas, tanto fuera de la misma, como dentro de las cabinas que son manejadas por personal capacitado para poder aprovechar todas las prestaciones, reducir impactos y costos.
Contando con la receta agronómica, con el producto correspondiente y ya en el campo, la pulverizadora permite tener una constancia absoluta de las condiciones climáticas que son fundamentales para la aplicación.
Con personal municipal que valide y controle la actividad, no sólo quedan reflejadas en un acta, sino que la máquina también hace su parte. Costamagna enfatiza que las pulverizadoras tienen en las barras de aplicación los sensores de una estación meteorológica, a través de la que se registra la velocidad y dirección del viento, la temperatura y la humedad, así como el cálculo del Delta T, el indicador ambiental, para poder avanzar en la aplicación.
“Con todos esos datos no sólo quien controla y quien aplica pueden estar seguros de las condiciones reinantes, sino que la máquina también apunta el porcentaje de seguridad (por arriba del 95%) en la aplicación, marcando en verde los parámetros en la pantalla. Toda esa información geoposicionada, con todos los detalles del producto utilizado, las condiciones climáticas, con determinado caudal, queda registrado en una nube de información  que no se puede alterar, pero sí se puede consultar ante un posible reclamo”.
Una doble contrastación entre lo que puedan registrar las personas y también la computadora de la máquina genera una mayor seguridad en los controles, lo cual no genera discusión en cuanto a esta disponibilidad.
Claramente la calidad de la aplicación interesa a los productores, pero cuánto más cerca de la ciudad está el lote esa relevancia crece y es por eso que la necesidad de un mayor registro de la maquinaria y sus condiciones es fundamental.
El Ing. Costamagna concluye que “para evitar que dejen de producir miles de hectáreas, se pueden hacer capacitaciones con los diferentes concesionarios a productores y operarios, para mejorar el trabajo con la maquinaria”.
Mejores y más controles, transparencia de información, con una normativa que no prohíba sino que mejore las condiciones será fundamental para no perder producción en ninguna de las tres variables que hicieron fuerte a Rafaela y la deben seguir sosteniendo con una lógica racional.

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