Tres experiencias positivas en el control de aplicaciones de fitosanitarios

La AER INTA Rafaela organizó una charla con la Sociedad Rural donde se contaron las experiencias positivas de San Vicente, Cañada Rosquín y Arequito, sin prohibiciones y con detallados controles. 

Por Elida Thiery (Rafaela Noticias) - Este viernes por la mañana, la Agencia de Extensión Rural Castellanos del INTA convocó a una charla virtual, junto a la Sociedad Rural de Rafaela, orientada a referentes políticos, para poder acercarse a experiencias positivas de control de aplicaciones de fitosanitarios en el centro santafesino. 

Con la presencia de algunos representantes de comunas del Departamento Castellanos, e incluso de la Municipalidad de Rafaela, a través de la Ing. Anabel Albrecht, también estuvieron conectados los concejales de la oposición local. La notoria ausencia fue la de los tres concejales del oficialismo en nuestra ciudad, desde donde se propondría el cambio de 200 a mil metros para habilitar el uso de fitosanitarios, desde el límite urbano-rural. 

 

San Vicente 

 

Coordinada por el Ing. Carlos Callaci y el Lic. Cristian León la exposición se inició en San Vicente, donde el presidente comunal expuso la normativa vigente. 

Gonzalo Aria explicó que la localidad tiene un área protegida, donde no se pueden hacer aplicaciones, ya que algunos lotes de productores quedan en ese sector entre otros espacios urbanizados. “No dejamos como en Rafaela 200 metros alrededor de la ciudad sin poder aplicar. Creemos que respetando la dirección del viento, la gota que puede derivar no ingresa al pueblo. Además exigimos boquillas antideriva en los equipos, para generar una gota de mayor tamaño y más pesada”. 

Para poder dar seguimiento a las exigencias fundamentales, existe la figura de un controlador que está desde el comienzo del proceso de pulverización y hasta el final, siguiendo todo el proceso que cuenta previamente con la autorización de la comuna. 

El veedor comienza su trabajo en la zona cero, la zona buffer, hasta los mil y  luego hasta los 1.800 metros, relevando toda la tarea de aplicación. Lo estipulado en la ordenanza es que la tarea sea costeada por los productores, que deben pagar de 10 a 25 litros de gasoil según corresponda por la extensión del lote a controlar. 

Aira explicó que la intención es extender los controles más allá de los 1.800 metros y hacia toda la colonia de San Vicente. 

Además, “estamos anoticiando a los vecinos, mandamos a los especialistas de la comuna a hablar con ellos para que pierdan el temor a estos trabajos” que están orientados por las Buenas Prácticas Agrícolas. 

Existen para quienes incumplan con la normativa multas muy duras en materia económica, e incluso en casos de reincidencia las multas se duplican o triplican. Incluso Aira detalló que en casos que aún no sucedieron, “si hay una situación que no podemos manejar, tenemos la potestad de llamar a Medioambiente de la provincia”. 

 

Cañada Rosquín 

 

María Eugenia Raciatti, es vicepresidente comunal de Cañada Rosquín y también ingeniera agrónoma. Allí implementan el programa “Municipio Verde de Aapresid”, siendo la primera comuna de Santa Fe con este criterio. 

La ordenanza 066/2018 comunal es similar a la de San Vicente y se avanzó para conseguir las Normas IRAM en este aspecto, siendo ya el segundo año en el que se hace la evaluación y la aprobación de las mismas. El sello IRAM permite que sea sostenible y sustentable en el tiempo la gestión, siendo un actor independiente que audita lo que la comuna hace. 

 

“Las Normas IRAM de gestión permiten dar una seguridad mayor a los vecinos de la localidad, incluyendo a quienes aplican y a los productores, porque en eso no debe haber diferencias”, explicó la funcionaria añadiendo que se abocó el trabajo comunal a ordenar la gestión, para tener reglas claras y mayor información para toda la comunidad. 

Se comenzó la tarea con los actores del sector, siendo los ingenieros agrónomos los fundamentales en la tarea.  

“La ordenanza no excluye ni prohíbe, sino que controla y como hubo voluntad política fue aprobada por unanimidad” se explicó para una localidad que trabaja con una zona cero de amortiguamiento, se aplica calle de por medio con las viviendas, pero se tienden a la forestación de este límite con especies perennes. 

En una web pública se pueden autorizar las recetas agronómicas en cualquier momento, permite monitorear los lotes haciendo un seguimiento y esto puede permitir una comparación en cuanto a cantidad de aplicaciones, para constatar el trabajo de fitosanitarios en el periurbano. “El camino a seguir no impuso un modelo de producción, sino que lo acompañó”, sumó.  

“Hay un responsable de los lotes y con el control desde la comuna se hace un seguimiento en tiempo real, incluso de las aplicaciones, a los ingenieros, a las maquinarias, los cultivos, los productos, la cantidad acumulada de aplicaciones” y toda esa información está disponible para los vecinos. 

“No existen fitosanitarios seguros, sino formas seguras de usarlos, por eso la ordenanza también contempla el uso de fitosanitarios en el área urbana”. 

“El productor y quien controla también viven en la localidad, por eso la no es un tema de la población versus los productores o el periurbano, por lo tanto tiene que haber ordenanzas simples de cumplir para mejorar esta situación y con importante concientización”. Esto generó que en Cañada Rosquín no haya habido resistencia en la población con este nuevo ordenamiento. 

 

Arequito 

 

Los ingenieros agrónomos Rafael Abratte y Franco Zuchetti detallaron las formas de control en Arequito. 

En enero de 2011 se gestó la primera ordenanza, en  medio de un clima de conflicto, pero se tomó una actitud proactiva, basada en un buen ordenamiento territorial, sumado a una normativa de fácil cumplimiento. 

“Atendemos necesidades sociales y reclamos desde 2011, sobre el tipo de productos y la cantidad de aplicaciones, por eso se fijaron límites del área urbana, la planificación de crecimiento de la ciudad y las áreas a proteger como por ejemplo, la industrial o las de servicio”. 

A comienzos de este año se selló la ordenanza 2.119/20 a partir de la cual “tenemos límite cero, controlamos hasta los 500 metros, adhiriendo a la Ley Provincial”. En toda el área agrícola se permite la aplicación de banda verde o excepcionalmente banda azul y de cero a mil metros se prohíben los productos volátiles, mientras que se mil a tres mil metros de distancia desde el límite urbano a las aplicaciones aéreas se las habilita sólo con permisos especiales. 

Se prohibieron los productos de banda roja, IA y IB y los que contengan nonilfenol etoxilado, que están incluso en productos de cuidado personal. 

Se tiene un registro de aplicadores con exigencia de capacitación, porque se entiende que “si el productor o el aplicador se está cuidando, está cuidando a los demás”. 

Para quienes incumplen las normas las sanciones económicas son fuertes y para quienes tienen reincidencia, el Municipio tiene potestad de cancelar al aplicador hasta por un año. 

Con un controlador disponible durante todo el año y trabajando junto a comunas lindantes, todo queda registrado en una base de datos, con todos los detalles y se puede recurrir a esto para chequear datos, en caso de tener la necesidad de hacerlo los habitantes. 

En Arequito la receta agronómica debe presentarse de 48 a 72 horas antes de la aplicación, se revisa en la Municipalidad, se chequean las condiciones de los pronósticos y se agenda. Se controla la circulación en el sector, se mide con un anemómetro la situación del clima en el momento de la aplicación y se comienza, en caso de cambiar las condiciones, el procedimiento se detendría. El cambio en el viento es de fácil comprobación ya que hay disponibles mangas de viento en el entorno del pueblo. Las actas de cada aplicación se hacen por triplicado. 

Se exigen además el uso de boquillas antideriva en todos los equipos, con un tamaño de gota grande y presión de trabajo adecuada. Se utiliza la ecuación Delta T, para controlar el riesgo ambiental, en un cruzamiento de parámetros de humedad y temperatura que permite entender que en el resultado de 2 a 8 puntos se reduce al mínimo el riesgo. 

Arequito tiene un perirubano de 643 hectáreas, que incluyen a 25 productores con 32 lotes. Se trabaja en la promoción de cultivos agroecológicos, y al momento se tiene una experiencia con buenos resultados en pocas hectáreas, sin embargo el controlador puede trabajar en todo el distrito de 48 mil hectáreas.  

“La distancia no siempre es un factor fundamental para que la deriva llegue a la población, sino el viento”, por lo tanto es importante el cumplimiento de las buenas prácticas para evitar complicaciones. El control permite garantizar esto. 

Con un resultado preliminar de un relevamiento de la Universidad Nacional de Rosario en la localidad, se anticipó que “no hay incidencia directa en la salud respecto a las aplicaciones”, además “no tenemos registro de una consulta medica por intoxicación de aplicadores, productores o vecinos. Con esta normativa pretendemos cuidar a la salud, al ambiente y la producción, ya que tampoco se han tenido pérdidas de rendimiento en la producción”.  

Lo manifestado por el ingeniero Zuchetti es que “se previnieron riesgos y conflictos, por haber sido una ordenanza de fácil adaptación”.  

En este momento se comienza a trabajar en una campaña de reciclado legal de envases de fitosanitarios, para destinarlo a productos seguros, mientras se espera la reglamentación de la ley provincial, al respecto. 

Comentarios