Un acuerdo del sector lechero que está en nada

Las industrias ofrecen cuatro productos económicos a cambio de una baja de retenciones en la leche en polvo y liberación del resto de los lácteos para no seguir perdiendo frente a la inflación. El acuerdo no tiene indicios de su puesta en marcha.

Por Elida Thiery (Agrofy News) - Puede haber sido la sorpresa de haberse conseguido una organización tan ágil lo que en definitiva lleva al Gobierno a no poder poner en marcha algo que ya tiene
acuerdo.
Desde el año pasado la pandemia empezaba a impulsar la sugerencia de algunos sectores de la producción de alimentos en cuanto a disponer de alimentos indispensables a precios accesibles, mientras el resto podía seguir variando según los costos.
El encarecimiento constante del costo de vida hace que en el transcurso de este último año la selección a la hora de comprar sea mucho más específica, pero a la vez económica, en todos los niveles. Sin embargo, con los precios máximos inamovibles, los estratos más altos siguieron pagando menos por lo que hubiese tenido un precio mayor, por lo tanto, las empresas no pudieron equiparar pérdidas.
Debieron pasar muchos meses para que el Gobierno despierte a las alternativas, ante la continuidad de una situación complejísima de la pandemia y sin alternativas de poder vacunar como correspondería, para poder liberar las actividades y empezar a vislumbrar una recuperación económica y no una constante contracción, como se sigue viendo.
En este sentido, el Centro de la Industria Lechera dio el primer paso, reuniéndose con el Director Nacional de Lechería, para redondear una idea que ya venía bastante digerida. Se sumó la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas, pero también la Junta Intercooperativa de Productores de Leche, para disponer algo que ya trascendió de alguna manera, que es el aporte un cuatro por ciento de la materia prima, transformada en productos, con precios sostenidos.
Los que serían casi 45 millones de litros de leche, llegarían como leche fluida en sachet, en tetra pack larga vida, como queso cremoso y dulce de leche a las góndolas para que el consumo más vulnerable se asegure el acceso a estos alimentos fundamentales.
Algo que los industriales destacan como un interesante trabajo conjunto, que con tamaño nivel de acuerdo ya debería estar definido y en marcha, parece estar olvidado en algún lugar del tramo entre el Ministerio de Agricultura y el de Economía. Habría que buscarlo en el Metrobus de Paseo Colón, o en algún cajón de la Secretaría de Comercio Interior.
La única condición que puso el sector industrial y habría aceptado Jorge Videla para redondear el acuerdo fue la baja de las retenciones a la leche que están en el nueve por ciento. El pedido es poder empezar el segundo semestre sin esa carga impositiva y así mejorar la competitividad ante los principales mercados, Brasil y Argelia. No se vende a más de cuatro mil dólares como lo hacen en Oceanía, pero con 3.500 dólares por tonelada en esta parte del mundo se está haciendo lo posible por seguir siendo competitivos en un mundo que ya despierta de la pandemia.
En un mercado que siempre estuvo abastecido, con condiciones climáticas que prometen una primavera aún mejor que la anterior, mejores reservas en los tambos de las principales provincias productoras, sumado a la necesidad constante de dólares que tiene el país, la opción más lógica sería la de activar esta alternativa de productos baratos para los consumidores nacionales y más sustentabilidad para las empresas exportadoras, teniendo en cuenta la situación económica y la necesidad de sostener a miles de empleos directos y a miles de tambos que subsisten en el país.
Ya que el Estado no está pagando los reintegros a las exportaciones, el esfuerzo por un acuerdo podría ser el primer logro que exhibiría un Gobierno aletargado en la lechería.
Aunque no se logran sumar aún los 120 productos que se pretenden para esta canasta que reemplazaría a los Precios Cuidados, podrían empezar por los lácteos, pero quizá sería demasiado optimista pensar que se pueda comenzar con una iniciativa que tenga acuerdos de todas las partes y permita mover la mercadería para que también la gente se alimente.

Precios y compensaciones

En tanto, las empresas están apostando a asegurarse la materia prima. No es momento de perder litros, deben tener certezas rumbo a una primavera, mientras en los tambos más de un semestre de pérdidas debilita el camino del sector.
Ya hay anticipos de algunas empresas con aumentos de hasta 1,80 pesos por litro y en los pasillos de las industrias se escucha que “vamos a pagar lo necesario para asegurar la materia prima”.
Mientras el horizonte achica las pérdidas para la producción primaria, en los estudios contables la situación se revoluciona.
Están llegando intimaciones de AFIP a los productores, para que vuelvan a presentar los papeles que justifiquen el cobro de las compensaciones que se estipularon en julio de 2015 y se pagaron a principios de 2016, por una diferente gestión de Gobierno.
O sea, un pago del Estado, ahora se pide una justificación desde el mismo lugar, para entender de dónde recibió el dinero el contribuyente.
Las compensaciones no pagan Ganancias, sin embargo en la búsqueda de dónde juntar algún peso más, el Gobierno intenta ver dónde hay un error en los estados contables para poder indagar más.

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