Los tambos chicos santafesinos tienen una alternativa

Dentro de la planificación de la provincia, se comienza a apoyar a las unidades productivas de menos de 50 animales, que son fundamentales en la vida del campo y de los pueblos. Fondos rotatorios bajados desde la Nación y asistencia técnica comenzarán a llegar para sostener a los tambos más vulnerables en diferentes puntos de Santa Fe.

Por Elida Thiery (Agrofy News) - 
Que los tambos chicos tienen que ser una prioridad en la mirada hacia la lechería, no quedan dudas, sin embargo lo que más se presenta como dato relevante es la agilidad de las medidas que a estos productores puedan alcanzar.

Esta semana contábamos la historia y la actualidad de Alejandra Badino, en un tambo de 600 litros por día, que necesita una mejor cobertura de los costos de producción, pero que mientras esto llega la necesidad está puesta en un financiamiento que le permita alcanzar los valores de la siembra, los costos de alimentación de sus animales, que no superan a las 40 vacas en ordeño.

De la necesidad de cerrar ese tambo, surgió una inquietud de la Nación, que al momento sigue en la nebulosa, aunque los contactos de los funcionarios se multiplicaron en estos días para intentar sostener la paciencia no sólo de esta productora, sino de los otros diez tamberos que en la zona de Cañada Rosquín, El Trébol, Carlos Pellegrini y alrededores.

Este martes se hizo la primera reunión del grupo de Cambio Rural “El Trébol”, que contiene a 11 tamberos con la asesoría de un técnico que recibe una ínfima parte de su salario por seis meses provenientes de la Nación y el “apadrinamiento” que en esta oportunidad lo hace la provincia de Santa Fe, para cubrir los costos de la tarea.

En el encuentro se plantearon las necesidades iniciales para atender en cada caso y esta misma semana comienzan las recorridas por las unidades productivas. Claramente restará que lleguen los fondos para este grupo, que serán unos cinco millones de pesos, según el expediente 00701-0125278-5.

A partir del momento en el que puedan llegar a los tambos algo más de 450 mil pesos por cada uno, tendrán seis meses de gracia y 18 meses para pagarlos con una tasa del 13 por ciento, regresando a un esquema de fondo rotatorio para su reutilización futura.

De todas maneras, tendrá la Dirección Nacional de Lechería que seguir trabajando con las pymes de la región, para asegurar el sostenimiento económico de la asesoría del grupo, más allá del mes de febrero, cuando finaliza el aporte nacional.

Consultado sobre esta iniciativa, el representante en el gobierno santafesino del sector lechero explicó que “el apoyo a esta iniciativa está enmarcado en lo que llamamos el Plan Lechero Provincial, que tiene un foco especial en la protección de los tambos pequeños, los altamente vulnerables”.

Abel Zenklusen sostuvo que más allá de la tarea ya encminada en el centro de la provincia, en el departamento San Martín, hay también un trabajo en marcha para tener similares acciones en la zona de Tostado, departamento 9 de Julio, en Reconquista; y también en la zona de Esperanza con tambos de la Asociación Unión Tamberos, que tienen menos de 50 vacas”.

Santa Fe tiene hoy aproximadamente unos 3.500 tambos y son muchos los que producen entre 300 y 500 litros diarios, que son empresas familiares, emprendimientos de muy pocas personas que deben ser sostenidos técnica y financieramente, porque mantienen la vida en el campo y de los pueblos más pequeños de la provincia.

“La vulnerabilidad de este tipo de tambos hace que no tengan poder de reinversión y mucho menos de acceder a un asesor que les permita sostener la eficiencia, no seguir perdiendo y poder también tomar decisiones ajustadas a las posiblidades de la escala y las necesidades de las empresas que reciben la materia prima”.

Zenklusen también es productor tambero y conoce lo cotidiano de la actividad y la necesidad de generar condiciones para que las familias sigan habitando el campo. “Hemos hecho un pedido a la Nación para que se puedan generar créditos para los tambos chicos en todos los bancos, no sólo en el Nación con tasa subsidiada para que se pueda invertir en capital de trabajo y bienes de uso”, aludiendo a la necesidad de alimento y herramientas fundamentales para el tambo, que es lo fundamental en las unidades productivas de menor envergadura.

Mientras el INTA está comenzando un proyecto de apoyo a tambos de menos de 2.500 litros, que implica un seguimiento puntual para entender desde adentro las necesidades y oportunidades de las unidades de producción promedio de nuestro país, la política debe avanzar en otros temas consistentes para que la lechería tenga un horizonte posible.

“Sabemos que asesorar a los productores es fundamental, por eso estamos desarrollando con FunPEL y el Club de Buenas Prácticas un programa mensual de encuentros virtuales para profesionales y productores sobre las BPA en el tambo, que permiten mejorar la manera de hacer las cosas, pero también que nos van a ayudar a poder avanzar en el pago por calidad de la leche, que es un objetivo piloto de Santa Fe y sobre lo que se está trabajando”.

Zeklusen además agregó que otra de las urgencias es la de disponer de fondos para estos tambos chicos para que puedan generar la certificación de libres de bruselosis y tuberculosis que está por vencer y es una cuestión fundamental en la situación sanitaria y la provisión de materia prima a las industrias.

Se dice siempre que la concentración es un fenómeno global, pero en un país que se dice tradicionalmente lechero, la protección de los productores más pequeños es fundamental para poder seguir adelante.

Algunos se evaden enfocando las miradas en los tambos más grandes, en el desembarco absoluto de la tecnología, pero no es una cosa o la otra, son todos los integrantes de la cadena lechera los que tienen que seguir en pie y el esfuerzo lo tienen que hacer los protagonistas, pero también los diferentes estratos políticos, que son los que durante mucho tiempo se desentendieron de estos temas técnicos, de las obras de infraestructura, de las condiciones ante el mercado y en definitiva, esa negación a la acción no hace más que achicar la proyección sectorial.

Debe el sector lechero en conjunto reclamar este sostenimiento, sin dádivas, pero también sin mezquindades para evitar un debilitamiento mayor de una economía que tiene aspectos regionales, pero que distingue al país y corresponde atender y son las provincias las que tienen una gran responsabilidad en esa gestión.

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