Es tiempo de pensar en productos contra el estrés calórico

Desde Provimi ofrecen ICE, un producto que complementa estrategias de infraestructura, para mejorar la temperatura corporal de las vacas en tiempos de verano. Para todos los sistemas de manejo, versátil y fácil de incorporar a las dietas, basado en osmolitos permite una hidratación acumulada más eficiente.

Por Elida Thiery - Este mes de septiembre transcurrió con temperaturas algo inusuales para lo que fue el inicio de la primavera meteorológica y al no tener episodios de calor le está dejando a los productores la posibilidad de tener el tiempo suficiente como para delinear las estrategias para prevenir el estrés calórico.
No sólo sombras, aguadas o ventilación, sino el control y monitoreo del Indice de Temperatura y Humedad están disponibles, sino que la dieta puede colaborar para no tener un impacto negativo en la producción de leche durante los meses de elevadas temperaturas que son los que deterioran los promedios en los tambos.
Si bien en otros países, como Brasil, existen herramientas que miden la temperatura corporal de forma continua, a partir de un anexo en los dispositivos intrauterinos de progesterona, en Argentina tenemos a disposición herramientas como el monitoreo de ITH que desarrolló el INTA, para tener noción del impacto del calor”, comienza explicando el médico veterinario Ignacio Vidaurreta, teniendo en cuenta que el confort del animal comienza a deteriorarse por encima de los 68 puntos.
Al iniciarse octubre, hay que empezar a controlar los pronósticos de ITH para poder prevenir este impacto.
Desde Provimi, “estamos difundiendo un producto que es fundamental para trabajar sobre este tema en el tambo”, comenzó explicando sobre ICE (Internal Cooling Elements), que completa las estrategias para combatir el estrés calórico, además de la ventilación, el refrescado, las rutinas de alimentación y las estrategias nutricionales, que es donde los aditivos entran en juego.
Vidaurreta es consultor técnico en lechería de Provimi, valiéndose de tecnología global de Cargill.
Los electrolitos ayudan a mantener la hidratación de las vacas, pero sólo se utilizan durante las horas de calor, debiendo manejar potasio, sodio y magnesio, aunque el manejo es complejo. También están los vasodilatadores, que aumentan el flujo sanguíneo de la periferia de la vaca hacia la piel, pero pueden agravar el intestino permeable, con lo cual las toxinas liberadas desencadenan procesos inflamatorios.
Los osmolitos mantienen a las células hidratadas y a su vez tienen la ventaja de prevenir el intestino permeable y se pueden usar durante todo el verano. “ICE está constituido por un osmolito, una mezcla de aditivos, que tienen esta función y es un producto probado por Cargill con más de 140 mil vacas en Estados Unidos y 40 mil vacas en Brasil, con rodeos en crecimiento cada años, usándolo durante los meses de calor y que ayuda a mantener las células hidratadas, a mantener la temperatura corporal y así prevenir el impacto del calor”.
Vidaurreta indica que “el producto está hace varios años en Argentina, pero bajo otra forma, dentro de sales minerales y fórmulas más amplias. Por eso ahora se reformuló y va mezclado en la ración, con una dosis de 50 gramos por vaca, por día, que puede pelletearse para entrar en el alimento balanceado, o también como parte del TMR en el mixer, total o parcialmente mezclada, según el sistema”.
Sin inconvenientes en la palatabilidad, “lo ideal es empezar a usar de 15 a 20 días antes que se presente el inicio del calor, esa es la estrategia, porque el producto tiene que llegar a las células y empezar a hacer efecto metabolizándolo”.
Provimi ya tiene productores que ya utlizaban la formulación anterior y ahora avanzarán a este nuevo formato que permite una mejor llegada a los productores y también resultados positivos de una forma más ágil, con una manera de ofrecerlo a los rodeos de manera fácil.
El especialista aclara que ICE es un producto que no requiere de otros productos, como las sales de Provimi, sino que se puede comprar en sus bolsas de 25 kilos y entregar en las dietas de forma independiente, tanto para lactancia, pre parto y vacas secas, porque en todas las categorías los efectos del estrés calórico demuestran pérdidas productivas.
El cálculo que tiene que hacer el productor es que el costo de ICE está en 0,6 litros de leche, por vaca por día, sin embargo, evitan que la caída de la producción de leche esté por debajo de los dos litros de tiempos sin impacto del calor, aunque también ayudan en un menor impacto en términos reproductivos.
Es entonces que pensar en aguadas, en sombras y ventilación, también debe llevar al productor a contemplar este producto, porque “si bien las vacas pueden bajar en producción, lo harán con menor magnitud que si no consumen ICE. El efecto del calor va a estar, pero en mucha menor magnitud”.
Vidaurreta entiende que con los pronósticos en curso, “desde mediados de noviembre los animales deberían estar empezando a consumir el producto, que haga su efecto para el final de la primavera y los meses fuertes del verano, al menos hasta fin de febrero”.
El cálculo que debe hacer la producción es el de una ingesta de tres meses del producto, para evitar el impacto de los meses más complejos.
En el mercado argentino no hay productos similares, es por eso que los asesores de Provimi-Cargill están a disposición de las necesidades de los clientes, para aportar soluciones directas a un tema que hoy tiene mucha relevancia en la producción, a la hora de entender productividad en leche, pero también aspectos reproductivos, mejorando de manera directa condiciones de bienestar animal.
La empresa cuenta con experiencias, testimonios y también estudios científicos que brindan todas las respuestas para los productores que empiezan a pensar en la adopción de nuevas estrategias ante cada verano, para intentar evitar pérdidas.

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