El Impulso Tambero ya tiene el OK para pagarse, pero no se sabe cuándo

Este martes se publicó en el Boletín Oficial la autorización para los cuatro pagos mensuales de las compensaciones al eslabón primario lechero, pero sin fecha cierta y “sujeto a disponibilidad presupuestaria”. Los tambos viven momentos complejos, con sequía, costos por las nubes y precio de la materia prima forzosamente clavados en actualizaciones mensuales del cuatro por ciento.

Por Elida Thiery (Bichos de Campo) - Anunciado el 6 de enero, con inscripciones que se destrabaron recién el 19 de enero, con un cierre de ingresos el 7 de febrero a través de la página web de AFIP, el Programa Impulso Tambero podría tener en la próxima semana el pago inicial de cuatro cuotas para intentar ya sin éxito compensar las pérdidas por el impacto del Dólar Soja y su combinación con la sequía, la disparidad cambiaria y tantas otras variables más.
La lechería logró cerrar 2022 con 11.557,4 millones de litros de leche, que representó un crecimiento de 0,04 por ciento interanual, que en definitiva no logra despegar del desempeño de hace más de 20 años, por motivos políticos y económicos por todos conocidos.
Lo que sí pudo mejorar y fue por gestión absoluta de las empresas fue la exportación que creció 4,3 por ciento hasta las 412.300 toneladas, por 1.675,3 millones de dólares, que por condiciones internacionales de precios representaron 24,8 por ciento más que en el ejercicio anual anterior.
En concreto, el consumo interno acompañó la expansión sectorial con el 0,4 por ciento, mientras que el consumo per cápita se contrajo -0,5 puntos hasta los 187,8 litros por habitante al año, tal como recopiló en el balance lácteo durante las últimas horas el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina.
Con algunas correcciones que se hicieron en los criterios, que incluso permitieron expandir en algunos casos el límite de los cinco mil litros diarios, de acuerdo al promedio entre el 1° de octubre de 2021 y el 30 de septiembre de 2022, las categorías se repartireron en el máximo de 1.500 litros por día, para recibir 15 pesos por litro de compensación; mientras que para los tambos de hasta cinco mil litros diarios el pago se estipuló en diez pesos por litro. En ambos casos hay un un tope de 600 mil pesos por mes, para las cuotas que deberían haberse comenzado a pagar en enero como se había prometido, para terminar acumulado en los cuatro meses de 2,4 millones de pesos como máximo.
El total de inscriptos fue de 4.593 productores, de un total de 5.141 posibles beneficiarios, con lo que se superó el 89 por ciento del total estimado por la Nación en ese segmento productivo.
De acuerdo a un informe oficial al que accedió este medio, el total erogado para el programa será de 8.103.641.290 pesos, casi mil millones menos del primer cálculo realizado allá en Villa María.
Finalmente este martes 7 de marzo, pasados los dos meses de la promesa inicial logró la publicación en el Boletín Oficial de la Nación la Resolución 77/2023 de la Secretaría de Agricultura, dependiente del Ministerio de Economía.
Si bien fuentes oficiales le había confirmado a Bichos de Campo que esto debería haber estado plasmado el pasado viernes, las internas burocráticas lo trajeron hasta hoy al anuncio de lo que será el pago de esta suerte de “compensación”.
Se indica en el texto que AFIP está debidamente informada del detalle y aceptación de las inscripciones, que más allá de haber operado en su sitio web, se corresponden con el informe y relevamiento hecho por la Sagpya, en cumplimiento de las condiciones, en tanto se detallaron los pocos casos excluídos del lista de beneficiarios.
Con la firma de Juan José Bahillo, como titular de la secretaría, se establece la aprobación del listado y se autoriza el pago de los productores mencionados en el Anexo I de la normativa, mientras se rechazan a los del segundo Anexo.
En el artículo cuarto se indica que “el gasto que demande la implementación de lo establecido por la presente medida será atendido con cargo al presupuesto vigente del Servicio Administrativo Financiero 363 – Sagpya, sujeto a disponibilidad presupuestaria”, que es una aclaración que genera dudas dentro del sector productivo primario, así como de la industria que entiende la grave situación que atraviesan los tambos entre sequía y freno al valor de la materia prima, impuesto por presiones del propio Secretario de Comercio.
El gran problema de la Resolución 77/23 es que no se dan plazos para los pagos en cuatro cuotas, hasta totalizar los montos que no superan los 2.400.000 pesos por unidad productiva. El detalle en los anexos indica además de la razón social, la cantidad de litros, el promedio diario, la categoría en el Programa, el valor de cada una de las cuatro cuotas y el monto acumulado al momento de terminar de pagarse.
Con dos meses de demora en la primera entrega, los productores enfrentan ya una desvalorización directa del seis por ciento, en cuanto a lo que fue la inflación de enero y aguardan por datos similares en cuanto al comportamiento de febrero, que se conocerá a través del INDEC la semana entrante.
A esto le añaden los constantes problemas entre el diferencial de dólares con los que se maneja el campo y tantos otros desatinos que no tienen más relación que la política con sus consecuencias negativas, mucho más allá del clima.
Con las amenazas vigentes sobre cierre de exportaciones si las empresas suben más del cuatro por ciento el pago por la materia prima, aunque se elude con bonificaciones en cierta manera, la lechería se deteriora, no sólo por estas esperas anquilosadas de la política cotidiana, sino que se retoma una sangría en los tambos con la reducción de rodeos de las unidades más chicas, con una concentración en los grandes que se acelera, las ideas de cierre que retoman ritmo, los cultivos que no empujan en dirección contraria y con un mercado interno que no puede seguir el galope inflacionario y se resume cada mes más.

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