SanCor intenta un nuevo camino con el fideicomiso terminado

Por Elida Thiery (Bichos de Campo) - Como el cuento de Cenicienta pero sin sus buenas intenciones, cuando se terminó el último minuto del miércoles 15 de noviembre, la ilusión de meterse en SanCor para los empresarios amigos del Gobierno y también para la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina, se esfumó.
Se terminó el tristemente conocido fideicomiso. Ese que con la empresa Fidulac SA como titular, de dos socios con un capital en acciones de 350 mil pesos, pretendían que el Estado les regale 60 millones de dólares para tomar posesión de cuatro plantas, de la marca y a través del cual despedirían a 899 trabajadores a los que se deberían sumar todos los que se desempeñan en Sunchales por quedar en absoluto fuera de operatividad.Hubiera sido un desastre, impulsado inentendiblemente por el sindicato, pero también con la complicidad de muchos nombres de poder.
Esta idea de “recuperar la burguesía nacional” se había retomado de los años 2000 con otros nombres, siendo en esta oportunidad José Urtubey de Celulosa Argentina, que fue el primero en empezar a blanquear las intenciones a fines de 2021, Marcelo Figueiras de laboratorios Richmond; Gustavo Scaglione titular del grupo La Capital; el empresario lácteo, Jorge Estévez y el abogado Leandro Salvatierra los que encabezaban la aventura.
Con intenciones tortuosas desde el comienzo, encontraron en ministros del entonces Gobierno Nacional el asidero suficiente como para soñar en grande. Matías Kulfas arrastraba a Claudio Moroni para motorizar esto que con la llegada de Julián Domínguez a Agricultura creció un poco más, aunque al ser consultado siempre lo negaba.
El freno se puso desde el Banco Nación, no iba a haber fondos para evitar un nuevo “Vicentín”. A partir de ahí fueron todos volantazos y terminaron el miércoles, con el vencimiento de los plazos que la Comisión Nacional de Valores había extendido, quedando en boxes la ilusión de despedazar a SanCor y a mediano plazo repartirse las migajas, siendo el más beneficiado aquel que hubiera podido hacerse de la marca. Eso no fue, ni será.
En toda esta jugada hubo silencios clave. El más contradictoriamente sonoro fue el del Gobierno de la Provincia de Santa Fe. Salvo por mínimas gestiones de funcionarios en el territorio, jamás hubo intención de frenar este embate en la provincia, sino todo lo contrario.
Desde que la intención se gestó, Omar Perotti estuvo siempre al tanto, de las intenciones, de los despidos masivos, de todo, pero jamás trabajó para mejorar al menos mínimamente el cuadro.

El día después

El martes hubo una tercera reunión en esta etapa de conflicto ante el Ministerio de Trabajo, entre la Cooperativa y Atilra, donde los sindicalistas se negaron a firmar un acuerdo de recuperación salarial, como tema paralelo al fideicomiso.
Pago de salarios de octubre y noviembre en este mes y el próximo, cancelación en tres etapas del sueldo de diciembre en enero, comenzar a recuperar de a cinco puntos la paritaria pendiente; y con un aguinaldo cancelado entre enero y febrero. No se quiso eso, que la empresa informó a través de comunicación interna a los trabajadores el mismo miércoles.
Pero el jueves los condimentos fueron más.
Atilra primero hizo circular digitalmente y en papel una carta donde indica a sus representados que deben votar al candidato oficialista este domingo, a quien lo consideran “nuestro”. Indican que tendrían recortes en la obra social y retoman siempre el mismo camino para aterrar a la fuerza laboral.
A eso se agregaron asambleas en la diferentes plantas de SanCor donde, a pesar de figurar en las actas ministeriales que el mismo sindicato envió a los medios, dijeron que era mentira la propuesta de pago y que “todo está muy complicado, que podríamos ser otra Parmalat, que no llegan a un acuerdo”. Esa empresa fue vaciada y fundida por un empresario con amplia experiencia en esas acciones.
El cúmulo de mentiras se completa con el llamado a todos los trabajadores a movilizarse la semana entrante a Sunchales, en otro gesto desesperado que va perdiendo plafón entre la gente y sigue limando el aguante interno del resto de los secretarios generales del gremio.
Fue en Punto Biz que se filtran las intenciones de hacer un reclamo judicial por no haber podido llegar al Mercado de Valores con esta figura, porque la láctea no aceptó cometer el delito de cambiar las garantías que tenía frente a AFIP, al no poner a disposición de esta gente las plantas de Devoto y Sunchales.
Reconocen ahí también los despidos consensuados entre los empresarios ambiciosos y el gremio voraz.
Se agrega en la nota que querían ya no 60 millones de dólares, sino 75, sin ningún fondo propio, mientras que la CNV aclaraba semanas atrás que la deuda de la Cooperativa ascendía a 55 millones, lejos de las tres cifras en verdes que quisieron instalar varias veces, al igual que juicios por deudas inexistentes en Estados Unidos.
Ahora se abre para SanCor un tiempo en el que se deben enfrentar versiones de todo tipo, que cierra, que no tiene leche, que se vende, que paga, que debe. Todo será exagerado, lo cierto es que la Cooperativa seguirá viviendo, produciendo con calidad, dando pelea a todo y quizá encontrando alternativas de financiamiento genuino que le permitan crecer más allá del millón de litros diarios, con toda su gente, trabajadores y tamberos, siendo en definitiva la verdadera motivación para seguir en marcha.

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