Provimi lanza su protocolo y guía práctica para la crianza de terneros

(Provimi) - El médico veterinario Leandro Tanzi, consultor técnico de Rumiantes especializado en Animales Jóvenes de Provimi Cargill Argentina, explica cuáles son los siete pasos clave a tener en cuenta en la crianza, para lograr animales más sanos y mayor productividad, siendo de vital importancia poder incorporar el alimento sólido en reemplazo del sustituto.
Presentes en todo el mundo, con más de 100 plantas en 30 países que producen más de 600 millones de toneladas anuales en alimentos para animales, Provimi, la marca de nutrición animal de Cargill en Argentina explica que la fase de crianza en el tambo es esencial para la producción lechera, ya que asegura la futura reposición del rodeo.
Es de una importancia crítica para el ganado lechero, ya que el aumento de peso durante esta etapa influye directamente en los niveles futuros de producción de las terneras. Reconocer que éstas no generan ingresos hasta su primera lactancia y requieren tiempo para producir ganancias resalta la importancia de prácticas de gestión sólidas para maximizar su potencial. Proporcionar una alimentación adecuada a las terneras se vuelve fundamental para asegurar un futuro sólido y productivo para el rodeo lechero.
“Ya desde las primeras horas de vida de la vaca hay factores ambientales, de manejo y nutricionales que impactan no sólo en la capacidad de producción de leche, sino también en la salud del animal” explica Tanzi. “Las etapas o momentos críticos en el tambo son: la transición -dos meses antes y 2 después del parto – y la crianza de los terneros. Esa ternera que nace y tiene que estar 60 días en un sistema de crianza donde toma leche y sustitutos, es la etapa en la que hay más mortandad” completa.

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2) PREPARACIÓN DEL SUSTITUTO

La preparación del sustituto lácteo es una tarea fundamental que demanda atención y precisión. Cada detalle, desde la calidad del agua hasta la temperatura justa, desempeña un papel crucial en este proceso. La temperatura crítica de 50º es un factor determinante que influye en la disolución adecuada, mientras que mantener la temperatura final entre 38 y 39º es esencial durante todo el año para garantizar la aceptación del sustituto por parte del ternero.
Es fundamental tener en cuenta la calidad del agua, en lo posible avalada con algún análisis previo. Luego, se debe colocar la mitad del agua a utilizar a 50º C como máximo. Una vez que medimos con el termómetro la temperatura y chequeamos que estamos en la temperatura deseada, vamos a agregar la cantidad correcta de sustito, previamente pesado y estandarizado. Si tuviéramos que preparar 100 litros de sustituto lácteo, debemos colocar 50 litros de agua a 50º C, sumar el sustituto y después ir colocando el agua fría o caliente hasta lograr los litros totales a 38/39º. La temperatura de 50º es fundamental, ya que si alcanza los 60/70º se deteriora la calidad del sustituto. Y, por el contrario, si la temperatura queda por debajo de los 50&ord m;, se vuelve más difícil la dilución del sustituto, ya que la fórmula contiene grasa láctea, que requiere un mayor tiempo para disolverse. Además, es imprescindible que esta temperatura final que se le entrega al ternero de 38/39º sea respetada durante todo el año (enero a diciembre), ya que simula la temperatura que tendría la leche materna de la vaca.

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3) ENTREGA DEL SUSTITUTO

La crianza de terneros con sustituto lácteo implica un proceso meticulosamente estandarizado. La temperatura de la leche debe medirse al alimentar al primer ternero y repetir la medición a lo largo del proceso de crianza, especialmente en invierno, para asegurar una temperatura de 38-39°C. El suministro de leche sigue un protocolo escalonado durante los primeros 60 días, con cantidades específicas para evitar trastornos digestivos en el animal. Asimismo, el desleche debe ser gradual, durante el cual se espera que el ternero consuma alimentos balanceados, agua y fardo de calidad.
Una vez que tenemos el sustituto a 38 o 39º de temperatura vamos a llevarlo para que lo tomen los terneros. Algo que tenemos que tener en cuenta para tener todo el proceso debidamente estandarizado, al darle la leche al primer ternero debemos tomar en el balde la temperatura que tiene en ese momento exacto. Después se repite a mitad de la crianza y al final. Suele ocurrir en invierno que vamos a necesitar a veces una temperatura de preparación y de salida mayor, de unos 40/41º, dependiendo de la distancia en que esté la guachera y el tiempo que nos toma llegar al lugar.
Es importante también destacar que los recipientes donde va a ir la leche deben estar limpios.
Según nuestro protocolo, el suministro de leche debe hacerse de la siguiente manera: los primeros 20 días: 2 litros a la mañana y 2 litros a la tarde. Los segundos 20 días, 3 por la mañana y 3 por la tarde. Los terceros 20 días, nuevamente 2 litros a la mañana y 2 litros a la tarde.
Toda la leche que suministremos por encima de lo recomendado puede ocasionar problemas de empacho y una posterior diarrea.
También es importante el desleche, que debe ser de por lo menos 7 días donde el ternero esté consumiendo alimento balanceado, agua y fardo de buena calidad. Si utilizamos sustituto que contenga proteína vegetal como la soja micronizada, tiende a precipitarse, por lo que debemos remover la mezcla para asegurar una consumición completa y sin desperdicios.

Ver video: https://www.youtube.com/watch?v=io3rx_hZHJU
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4) RACIÓN SÓLIDA

Desde que el ternero ingresa al proceso de crianza, resulta fundamental proporcionarle alimento sólido. La estrategia implica ofrecer pequeñas cantidades, alrededor de un puñado o máximo doscientos gramos, para incentivar al ternero a explorar alimentos sólidos. La elección ideal para la ración inicial es un alimento preiniciador extrusado durante los primeros 30 a 45 días de vida. Este enfoque tiene como propósito estimular al ternero, después de ingerir la leche, para que manifieste la intención e interés en comenzar a consumir alimentos sólidos.
Luego, se debe pasar a un alimento peleateado de 18 a 20% de proteína, hasta finalizar la crianza. Debemos establecer un control cuando colocamos el alimento el primer día y observar cuánto tiempo pasa el ternero hasta que empiece a consumir ese alimento. Llenarle el recipiente de este alimento si aún no lo ha consumido no tiene sentido; solo va a producir un deterioro en el alimento, el ternero lo babosea, se pegotea y se degrada.

Ver video: https://youtu.be/K8M30dAuHWw
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5) MANEJO DEL AGUA

La presencia constante de agua es esencial no sólo para garantizar la hidratación del ternero, sino también para un adecuado consumo de alimentos sólidos. Dado que todos los alimentos contienen sal, la disponibilidad de agua se convierte en un factor crítico; sin ella, el ternero podría dejar de consumir estos alimentos. Establecer una rutina de suministro de agua en cantidad y calidad adecuada es clave para el desarrollo óptimo del animal.
El agua debe ofrecerse todo el año y al menos 2 veces por día, 2 horas después de la toma de leche y 2 horas antes de la próxima toma. Es necesario que el agua sea de buena calidad, que esté limpia. Todos los días se debe tirar el agua remanente y volver a colocar limpia. Y en verano es importante que armemos un protocolo para darle por lo menos 3 raciones de agua al día.
Para asegurarnos de que el agua que está consumiendo el animal es de buena calidad, recomendamos hacer un análisis físico químico y bacteriológico por lo menos cada 6 meses. De existir alguna alteración en el agua, el análisis se repite cada 60 días. Tengamos en cuenta que, en la crianza colectiva a corral, donde hay de 5 a 12 terneros el agua está ofrecida en bebederos que deben ser aseados periódicamente.

Ver video: https://youtu.be/CjJupZB_jko
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6) IMPORTANCIA DE LOS REGISTROS

Asegurar el bienestar y desarrollo óptimo de los terneros en el proceso de crianza implica no solo observar su comportamiento, sino también llevar un meticuloso registro de diversos factores clave, como la temperatura, el peso corporal y el alimento consumido. El enfoque sistemático de llevar registros no solo nos permite evaluar el progreso actual, sino que también nos brinda datos valiosos para planificar y ajustar estrategias futuras en la crianza de los terneros.
Para saber si la crianza va por buen camino o estamos teniendo algún problema, es importante que armemos una planilla para registrar las mediciones anteriores, actuales y futuras. Lo primordial es medir la temperatura, tanto de la preparación como de la temperatura corporal del ternero, especialmente cuando se ve al animal con un ánimo bajo, orejas caídas, demasiado quieto y abstraído. También se debe medir el peso del ternero (al nacer, a los 30 días y a la salida de la crianza). esto revela importantes datos sobre su peso y evolución. Además, nos dará el indicio de si ya está consumiendo alimento sólido y si está haciendo una correcta digestión del sustituto. Idealmente estas mediciones de peso deberían realizarse cada 15 días.
El consumo de alimento balanceado es lo que nos va a ayudar a que tengamos un muy buen aumento de peso. Para esto, es importante que llevemos el dato de cuándo y cuánto alimento colocamos en el comedero. Tomando nota de las fechas, los kilos y el momento de reponer el comedero vacío, podremos obtener el dato de consumo general del ternero, cuando es colectivo. Cuando se trata de estaca, si ponemos el alimento en una jarra previamente pesada, cuando éste se termina es posible ahí reconocer con una simple resta cuánto alimento consumió el ternero.

Ver video: https://youtu.be/IIH1W8XB7Tc
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7) PRINCIPALES ENFERMEDADES

En el proceso de crianza de terneros, la diarrea se presenta como el mayor desafío, siendo responsable del 80% de las muertes, seguida por neumonía. Detectar este problema desde sus primeros signos es crucial. Cuando el ternero muestra materia fecal blanda, indicando diarrea, es importante tomar su temperatura. Si ésta se encuentra dentro de los rangos normales, podríamos enfrentar un problema de manejo, como variaciones en la mezcla del sustituto o cambios en la cantidad de leche ofrecida. En casos de neumonía, la observación de moco blanco en la nariz o inquietud post-ingesta de leche son señales de alerta. Cada enfermedad requiere de un protocolo y la consulta con el veterinario.
De la totalidad de las muertes, el 80% son a causa de la diarrea. Le siguen cerca de un 15% causadas por neumonías y un 5% restante proveniente de otros problemas. Apenas comienza el ternero a tener su materia fecal blanda (indicadora de una diarrea) urgentemente se debe tomar la temperatura del ternero, en donde 38.5 y 39.5 grados es la temperatura habitual del animal. Una vez tomada la temperatura y si se está dentro de ese rango, es posible que esa diarrea sea provocada por algún problema de manejo. Esto significa que puede haber cambios de tiempo, cambios en la temperatura de la mezcla del sustituto, en su concentración o en la composición del agua. También es importante ver que puede haber modificaciones en el volumen ofrecido de leche.
Si el ternero no tiene temperatura, hay que llamar al veterinario asesor e informarle del problema de la diarrea y tratar de serenarse y pensar en los pasos previos a la aparición de un episodio de estas características. Por otra parte, si el ternero tiene efectivamente temperatura, lo que se debe hacer es recabar información y datos: tomar una foto de la deposición e informar rápidamente a su veterinario quien, gracias a todos los datos que se le puedan brindar, podrá arribar a un diagnóstico certero y su posterior tratamiento indicado.
En cuanto a las neumonías, hay que observar en la toma de la leche o posterior, o en un día en que el clima esté fresco, la presencia de moco blanco en la nariz o que el ternero esté agitado. Estos pueden ser indicadores de que el animal está cursando algún problema de neumonía. Se debe proceder de la misma manera que con las diarreas, tomar la temperatura, especialmente en horas vespertinas, cerca de las 16:30 o 17 horas que es cuando los terneros comienzan a registrar mayor temperatura. Ese indicador es fundamental que se le informe al veterinario. Además, disminuir la cantidad de litros x toma. Por ejemplo, si estamos en 2 litros a la mañana y dos a la tarde, disminuir a 1 en los mismos períodos de tiempo. A esto se le puede sumar un antidiarreico, que es de uso habitual en el campo, más un antinflamatorio. De registrarse temperaturas altas, utilizar el antibiótico recomendado por el profesional.

Ver video: https://youtu.be/SeUH1V3BG20
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