Atilra ahora quiere destruir los acuerdos de otras empresas con SanCor exigiendo el pago de salarios

Por Elida Thiery (Bichos de campo) - El futuro de los trabajadores de Sancor CUL ha tomado un nuevo giro legal tras la denuncia presentada por el gremio ante el Ministerio de Capital Humano y el marco del concurso preventivo de la cooperativa. La conducción sindical sostiene que las empresas vinculadas mediante diversos contratos, que actualmente utilizan tanto las instalaciones como el personal para la fabricación de productos lácteos, deben ser consideradas responsables solidarias. De acuerdo con el artículo 30 de la Ley de Contrato de Trabajo, estas firmas tienen obligaciones emergentes de la relación laboral que incluyen la seguridad social y la eventual extinción de los contratos.
​La advertencia lanzada por el cuerpo de delegados menciona específicamente a empresas como Elcor S.A., Punta del Agua S.A. y La Tarantela/Failar S.A. como obligadas directas al pago de los salarios. Según la postura gremial, independientemente de lo que suceda con la situación financiera de Sancor CUL, a estas compañías se les puede exigir el pago de los haberes adeudados y las indemnizaciones correspondientes en caso de una quiebra. El conflicto escala ante una deuda salarial que ya abarca el periodo de julio a diciembre de 2025, sumado a la falta de pago de ambas cuotas del aguinaldo del mismo año.
​La estrategia de los representantes de los trabajadores contempla la realización de asambleas informativas en las distintas plantas donde estas empresas desarrollan su actividad productiva. En dichos encuentros se presentará el texto del telegrama obrero que intima formalmente a las firmas vinculadas para que cancelen los haberes pendientes. La organización sindical ha confirmado que se darán instrucciones precisas para iniciar las demandas laborales contra estas sociedades comerciales, basándose en la información suministrada por los propios trabajadores sobre la operatoria actual en las instalaciones de la cooperativa.
De esta manera solo se dañan los vínculos comerciales que son los que han mantenido a flote a la cooperativa. Los contratos con terceros no representan nunca responsabilidades sobre los trabajadores y estas inflas gremiales son las que llevan en menos de dos años a paralizar por segunda vez la planta de San Guillermo y a poner en riesgo a las demás.

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