Por Elida Thiery (Bichos de campo) - Otro lunes de incumplimientos pasó en Lácteos Verónica. Los trabajadores que tienen la cuota de salario de la semana anterior incompleta, según lo que venía rigiendo por el acuerdo caído el 8 de enero, de pagos semanales de un millón de pesos, ahora suman la ausencia completa de esta semana y la situación se complica cada vez más.
Una estrategia de supervivencia que se instauró en septiembre, con la anuencia de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina, ante el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, donde el único ingreso de la láctea era el trabajo a fasón, con productos para terceros, que simplemente se resumieron en leche en polvo secada en la planta de Lehmann, sin perspectivas de ampliación o nuevos negocios.
En medio de todo esto, el gremio ya hizo su arreglo económico con la familia Espiñeira y dejó de reclamar pagos sindicales pendientes y con ello se intentaron en varias oportunidades acallar los reclamos de los propios trabajadores.
Fuentes de la cartera laboral de la provincia de Santa Fe le confirmaron a Bichos de Campo que por parte de la láctea no hay información alguna sobre la continuidad o renovación del plan, sobre la cesación en la prestación de servicios para el funcionamiento de las instalaciones industriales, sobre el transporte de trabajadores discontinuado, sobre las modalidades de pago de salarios y deudas laborales, sobre negociaciones con terceros para negocios o ventas de plantas, a lo que se añade ningún tipo de planificación para encarar los meses de reducción de recepción de materia prima que vienen por delante, por impacto del verano.
La retención de débito laboral que se viene aplicando de forma espasmódica, ante la falta de pagos, ya no tiene efecto, en una empresa que no reacciona.
Son más de 700 empleados involucrados en una crisis que también arrastra deudas millonarias con los tambos y con prestadores de servicios básicos. Es por esto que desde el inicio de esta semana, la empresa que presta el servicio de transporte de trabajadores a la planta de Clason, que se encuentra a 12 kilómetros de la ciudad de Totoras sobre la Ruta Nacional 34, cortó el servicio por el acumulado de varios meses de deuda.
Esto genera que las diferencias entre gremio y empleados se agigante.
Hay muchos que se organizan para cumplir sus turnos laborales, que se transportan de forma personal hasta el lugar, para que no sirva esto a futuro para algún tipo de penalización o causal de despido. Sin embargo, Atilra tiene la mirada opuesta a esto y sin una justificación concreta.
“Van a la parada se toman la fotografía como así pidió el abogado de Atilra y la guardan nosotros se la vamos a pedir en el momento que la necesitemos”, esto dice por Whatsapp el delegado Pablo Brarda. Es el mismo que intenta frenar cualquier tipo de acción que salga por fuera de la voluntad gremial.
“Quiero que entiendan que en la situación que estamos todos el 98% el 99% de los trabajadores que estamos activos, yendo a la fábrica o como quieran llamarle, nosotros ya tenemos todo realizado por un escribano constatando que la empresa no se está haciendo cargo del transporte y nosotros no tenemos los medios”.
“Yo les aconsejaría que no. Yo diría que no hagan eso compañeros, pero tampoco les puedo decir no quiero que se organicen para ir. Sí no, pedir que ya está todo documentado con un escribano, que por favor sigamos todo la misma línea”.
Brarda repite las órdenes que le da Domingo Posetto, secretario general de la Seccional Rafaela de Atilra, encargado de las negociaciones del caso Verónica, que tiene más de tres décadas en el cargo y que forma parte del nuevo Consejo Directivo nacional que asumió días atrás, con Héctor Ponce a la cabeza, celebrando así 25 años como Secretario General a nivel nacional y con mandato a 2030.
Aunque las ideas del sindicato no están dando resultados positivos, no están resolviendo nada, Atilra no quiere díscolos, no quiere intenciones individuales, como siempre sucede en las diferentes empresas con conflicto.
El temor entre los trabajadores no es zonzo, como el dicho, porque ya hay varios que fueron advertidos personalmente para evitar ir a cumplir con el turno laboral por iniciativa personal. Todo se debería resumir a ir a la parada de colectivo, sacarse una foto y guardarla. Ya parece que no les piden más una exposición ante la Policía.
Pero como los ánimos están caldeados, este mediodía se lanzó una convocatoria para la hora 11 del miércoles, para una asamblea en la planta de Clason, donde piden que estén todos, incluso los que tienen licencias, para intentar armar algo más lógico.
No se descarta la llegada de “algún micro”, un colectivo de apoyo a la reunión, con trabajadores de otras plantas y con otros términos en el debate que se pueda generar. La intención no es buscar consensos para un plan de lucha y reclamo, es sólo mostrar fuerza pintada de amarillo, la misma que ya se llevó al olvido a muchas inversiones en la misma Verónica, como en otras empresas complicadas del rubro.
El desconcierto de los trabajadores es mucho, con un gremio que hace su juego, con una empresa apática, sin reacción, que se hunde sin pegar manotazos y que no da ninguna señal de esperanza, ni siquiera a largo plazo.

Comentarios