Atilra se negó a una mínima reactivación de Lácteos Verónica y la crisis crece

Esto se dio en la audiencia desarrollada el jueves ante la Secretaría de Trabajo de la Nación, donde se ofreció procesar 50 mil litros en la planta de Totoras.

Por Elida Thiery (Aire Agro) - Una historia repetida es la de Lácteos Verónica, sin conseguir una alternativa de solución a una situación muy compleja que lleva ocho años, pero que tristemente ya cumple un año de caos con la discontinuidad en el pago de salarios, de cumplimiento con la materia prima, los insumos, los servicios; y en definitiva, alterando la vida de las comunidades y de forma directa, de 700 trabajadores.
Idas y vueltas entre la provincia de Santa Fe y la Nación tienen otra vez el tema en la Secretaría de Trabajo del Ministerio de Capital Humano. En la tercera audiencia, de este tramo, que se hizo este jueves, los resultados fueron los mismos, nada se logró.
Aunque hubo una propuesta ínfima, ahora se abre una nueva espera que no tiene fecha de encuentro próximo, haciendo cada vez más caótico el panorama.
La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina se tomó un día para poder armar una explicación sobre lo sucedido en la reunión con represetantes de la familia Espiñeira ante la Nación, quienes tienen ahora una intimación ministerial para llegar a una salida más concreta.

No se va a reactivar Clason

Según declarara a FM Totoras el secretario general de la seccional de esa localidad, Juan Lucena, la propuesta para la que había pedido más tiempo desde el lunes pasado la empresa era la de conseguir 50 mil litros diarios para procesar en la línea de UAT (Ultra alta temperatura, leche fluida en tetra), para lo cual sólo se precisan 15 trabajadores, lo que representa poco más del 10% de la plantilla que tienen las instalaciones de Clason. La propuesta dejaba afuera a las demás plantas de Lehmann y Suardi.
Sabemos que 50 mil litros diarios no pueden ni pagar los insumos propios de calderas”, por lo que decidieron rechazar la propuesta y en una supuesta asamblea, este viernes a las 14 en Totoras los presentes reafirmaron la intención.
El gremio también cuestionó el origen incierto de la materia prima, aunque sea un tema sobre el que no tienen ninguna injerencia. “En definitiva la propuesta que realizaron es una burla, no tiene razónd e ser”, a lo que agregó que es “insuficiente y es inviable para los que conocemos la industria”.
El rechazo de Atilra impide entonces retomar la actividad en una planta que no funciona desde el año pasado, pero incluso frena cualquier tipo de producción que se pueda encadenar a esto.

El gremio no gestiona

Es relevante la declaración de Lucena, al igual que había pasado en diciembre. “Volvimos a solicitar que paguen lo que corresponde, los salarios atrasados, más lo que corresponde a las leyes sociales y las cuotas alimentarias que descuentan y no pagan”.
Llamativamente no menciona aportes gremiales, ni a la obra social. A esto se lo hicieron incluir a muchos en los telegramas que respondían el recorte del horas por turnos y salarios hace dos semanas. Podría ser porque el gremio ya tiene resueltos sus pendientes y se presta a estirar la solución del caso, a pesar de ir en contra de los intereses de sus representados.
La situación cayó muy mal entre los trabajadores, que tienen salarios en deuda desde diciembre, que no reciben ninguna transferencia desde el inicio de febrero, e incluso que tienen que aguantar el silencio de la mayoría de los delegados y secretarios generales, más ahora que el tema se trata en Buenos Aires y está en manos del responsable de Capital Federal, Gustavo Campos y ya no más en manos del titular de la seccional Rafaela, Domingo Posetto.
Los puntos suspensivos parecen alargarse cada vez más en esta historia escrita con la angustia de 700 familias de forma directa, que sigue teniendo a un tendal de tamberos con deudas de miles de millones, con un caudal de cheques rechazados y deudas a organismos que provocan cada vez más los límites de la Justicia y que se basan en las malas decisiones de una familia que está dilapidando una historia centenaria en el sector lechero.

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