El Concejo Municipal de Rafaela cambió la intención Leonardo Viotti y ahora en la ciudad el límite del periurbano tendrá esfuerzo público y privado, en plazos lógicos para los productores.
Por Elida Thiery (Aire Agro) - En el desarrollo de temas vinculados a la aplicación de fitosanitarios en el periurbano de Rafaela, que se remontan al comienzo de esta década, este jueves se dio una instancia más de clarificación en cuanto a las condiciones impuestas desde el Municipio y el Concejo local para los productores.
Un recorrido que comenzó con la sanción de la Ordenanza 5.331, en diciembre de 2021, después de un largo tironeo en el que la ciencia tuvo más peso, se definió el sostenimiento de una restricción en los primeros 200 metros desde el límite periurbano, con un capítulo que tuvo incluso un trayecto en Tribunales, donde se remarca la importancia de las cortinas forestales como medida de acción propositiva, que debía acordarse para complementar la normativa.
Sin ninguna alternativa de conflicto en la ciudad, ni denuncias por prácticas que vayan en contra de la legislación local, provincial o nacional, contando incluso con un sistema de información bien detallado sobre aplicaciones, se creía que en la normativa terminaba el debate, sin embargo, los requerimientos sobre barreras forestales estiraron las negociaciones con el sector agropecuario hasta hoy.
Cortinas compartidas
Poniendo
énfasis en la estrategia de la implantación de árboles en doble
línea para la protección lindera frente a la aplicación de
fitosanitarios, es que en el pasado mes de enero el Concejo Municipal
de Rafaela ya había aprobado por unanimidad el 13 de enero pasado el
plan propuesto por el concejal Lisandro Mársico, donde se estipulaba
el equilibrio entre la protección ambiental y la viabilidad
productiva.
Representando
altos costos de implantación y mantenimiento, daños por plagas y
enfermedades; y una baja tasa de supervivencia de las especies,
teniendo en cuenta la incidencia climática es que se proponía una
gradualidad en la implementación de los requisitos para los
productores, estipulando una
fase preparatoria de hasta doce meses, una etapa de ejecución de
tres años y una fase de consolidación y mantenimiento con monitoreo
durante cinco años.
En el proyecto se instaba al Ejecutivo local
a proveer de forma gratuita las especies nativas o adaptadas,
asistencia técnica profesional, créditos blandos y aportes
económicos para cubrir los costos del desarrollo de las cortinas. La
obligación de los productores era la de ejecutar las cortinas cuando
las condiciones estén garantizadas y con una notificación mediante,
con 90 días de plazo.
Así
la Ordenanza 5.643 trataba de evitar un proceso de descapitalización
para los productores del periurbano.
Veto poco propositivo
Días
después de la aprobación el Departamento Ejecutivo Municipal la
vetaba.
El Gobierno encabezado por Leonardo Viotti objetaba el
traslado de costos al erario público en beneficio de un grupo
reducido de productores periurbanos, sin mecanismos de compensación,
ni garantías de equidad distributiva, en tanto que la aplicación
con acuerdos particulares podía generar demoras o etapas de
judicialización.
Viotti
resolvió entonces vetar totalmente la Ordenanza N.º 5643,
sosteniendo que resultaba inconveniente al interés público,
comprometía la responsabilidad institucional y financiera del
municipio y afectaba las garantías básicas de protección
ambiental.
Rechazo al veto
Sin
embargo la voluntad representativa este jueves por la mañana quedo
de manifiesto por el Concejo Municipal, a partir del voto unánime de
los nueve ediles al rechazarse el veto del Intendente y consolidando
la Ordenanza 5.346 sobre Barreras Forestales.
En
un comunicado que dio a conocer la Asociación Civil Productores
Unidos de Rafaela, se remarca que “el Poder Legislativo de Rafaela
unió detrás de una respuesta sólida, gestada por el concejal
Lisandro Mársico y su equipo, una solución a grandes interrogantes.
Amén de colores politicos, su mirada, la de sus colegas y
seguramente la de la comunidad toda por ellos representada, hicieron
foco en la factibilidad y concreción ordenada y mancomunada de una
propuesta medioambiental, productiva y urbana beneficiosa para
todos”.
En
el periurbano rafaelino las cortinas forestales serán una realidad
progresiva, sin castigos exagerados agregándole más metros a
quienes se demoren. Se dará una combinación de intereses públicos
y privados, pero dándole clara prevalencia al cuidado del ambiente y
de las personas, con lógica, razonabilidad y un entendimiento que
sólo la democracia puede permitir.

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