A pesar de algunos números, el sector lechero se revitaliza en el intercambio y la actualización

Después de Todo Láctea 2026, las necesidades del sector quedaron a la vista, con las oportunidades a la espera.

Por Elida Thiery (Aire Agro) - Ya pasaron varios días desde la edición 2026 de Todo Láctea y ahora se puede tener una perspectiva más precisa de lo que sucedió, de cómo está el sector lechero, de lo que pasa y de lo que viene.
La lechería tiene muchos componentes en toda su cadena, pero lo emocional, las sensaciones y sobre todo la tradición a veces pesa más que el día a día.
En el sector lechero están los que siempre se sientan del lado negativo, entendiendo a los datos de la forma menos optimista, con una disconformidad constante sobre lo que pasa y así los tiempos mejores parecen nunca haber ocurrido, aunque la comparación de cuadros actuales con los de hace algunos meses los hagan repetirse o desprestigiarse en el discurso.
Pero por suerte, los que están del otro lado de la mesa, los que siguen trabajando, invirtiendo, planificando, pensando en nuevos negocios son más y son los que mueven con la realidad a la lechería argentina.
Los que piensan en la eficiencia, los que se actualizan son los que llevan la delantera, aunque los precios desde la primavera no cubran los costos. No son ingenuos optimistas, sino que en los tiempos de buenas cifras se preparan para estos, que son los clásicos del sector, pero también del país.
A la Sociedad Rural de San Francisco productores, tamberos, profesionales, proveedores fueron a encontrarse, a capacitarse, pero sobre todo a hacer negocios. En cada stand las consultas fueron muchas y los acuerdos también, maquinaria, implementos, infraestructura, servicios, insumos, todo tuvo movimiento, incluso los remates, presenciales y virtuales, pero también en la jura que se hizo en la pista.
El ánimo es bueno, es el de saber que se está atravesando un temporal más, que en la zona central del país el clima fue benévolo y la reserva de comida para el invierno va a permitir sostener la producción, para un año con desafíos que son más económicos en general, que los de la propia actividad.
Aunque con una baja en volumen entre marzo y abril, la producción de leche nacional tuvo una expansión interanual por sobre los siete puntos porcentuales, superando los 827 millones de litros y claramente es el valor lo que más impacta. Por litro se pagaron en promedio 498,18 pesos por litro (1,8% respecto a marzo y 8,1% interanual) y 6.654,37 pesos por kilo de sólidos (0,3% y 8,2%, respectivamente).

Los créditos son los que empujan

La oportunidad de estar permitió, por ejemplo, acercar todas las inquietudes a los directores de Lecherías de las provincias de la Región Centro, a los responsables de Agricultura y Ganadería, pero también al Director Nacional de Lechería.
Aunque los bancos provinciales, privados y también el Nación, desaprovecharon la exposición para ofrecer líneas a un sector que las necesita, fue el segundo día de la muestra que se conoció la extensión que el BICE hizo de una nueva línea de financiamiento para tamberos destinada a capital de trabajo en valor producto, orientada a la recría y engorde de bovinos fuera del circuito lechero. Los créditos cubren alimentación e insumos para animales destinados a carne, como terneros machos o hembras no seleccionadas para reposición, favoreciendo sistemas mixtos o de ciclo completo. Las cuotas se fijan en kilos de novillo y se pagan en pesos según el índice INMAG,con estabilidad durante todo el préstamo.
El monto máximo alcanza los $800 millones por productor, con tasa fija del 8% anual en UVA y plazo de hasta tres años, dirigido a MiPyMEs con al menos dos años de actividad comprobable.
El BICE ya ofrece créditos en valor producto fijados en litros de leche para proyectos de tecnificación como ordeño robótico, automatización, monitoreo, refrigeración y mejoras edilicias, que desde su lanzamiento, ya se otorgaron más de 22 mil millones de pesos, principalmente Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe.
Sebastián Alconada agregó en diferentes contactos durante Todo Láctea que “hay líneas disponibles en el Banco Nación de mil millones de pesos. Se pagan en UVA, y hay que perderle miedo. Si el proyecto está bien armado, llave en mano, el aumento de productividad absorbe la cuota. Lo importante es planificar, cerrar el proyecto y apostar a que el país va a ir bien. El crédito es una herramienta que permite transformar sueños en realidades productivas”, dicho esto a pocas horas de la inauguración de la primera robotización con crédito, en un tambo de Arroyo Algodón.

Pensar como empresarios

Gran parte de lo que tiene que ver con el futuro de la actividad está ligada a la proyección, a la actualización, a la innovación, en todos sus márgenes.
Ya hay industrias que compran por sólidos, hay un sistema digital de comercialización. No se trata de quedarse esperando, sino de tener capacidad de negociación. El desafío es trabajar juntos, productores e industria, con el Estado acompañando para que la lechería argentina pueda sostenerse y crecer”.
En diálogo con Aire Agro, el Director de Lechería, no esquiva el costado más complejo y de impacto social que es el cierre de unidades productivas. “Los cierres de tambos son una realidad, como ocurre en otras partes del mundo. La clave es entender por qué cierran. Muchas veces son decisiones personales, otras responden a problemas de gestión, planificación o cuestiones sanitarias. No está bueno que cierre un tambo, porque detrás hay una red de trabajo que involucra al herrero, al electricista, los servicios y la industria. Por eso hacemos foco en analizar las causas y en brindar herramientas”.
Sebastián Alconada aportó un dato concreto, “entre febrero de 2025 y febrero de 2026, uno de cada dos tambos que desaparecieron estaba en los estratos más bajos de calidad higiénico-sanitaria, con problemas de brucelosis, tuberculosis o mastitis”. Agregó que “eso explica mucho de lo que pasa y ahí es donde se vuelve imprescindible la gestión, la planificación económica y financiera. Todavía hay productores que llevan la administración en un cuadernito. Es necesario dar el salto”, enfatizó.
Después de ver tanta tecnología, tanto detalle sobre los manejos en cada tipo de sistema de producción, de las posibilidades de la genómica y la genética, de los requisitos de la demanda internacional que ya son una realidad, es que se requiere una introspección mayor para evaluar desde dónde mejorar, crecer y sustentar a la lechería. La producción primaria quizá tenga el mayor desafío, todo depende del momento en que los responsables de los tambos comienzan a verse como empresarios y no sólo como los protagonistas de un eslabón, que es ese en el que todo comienza, para que en definitiva la industria termine transformando una materia prima en producto lácteo, para comercializarlo y llegar a nutrir a los consumidores.

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