La distancia a los puertos es determinante en el costo del transporte de granos


Por Elida Thiery - El informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe expone que la distancia a los puertos del Gran Rosario marca la diferencia entre productores que pueden sostener su rentabilidad y aquellos que ven cómo los costos logísticos erosionan sus ingresos, siendo el transporte de granos un factor decisivo para la competitividad agropecuaria en el centro-norte santafesino.
El estudio recuerda que en Argentina el transporte automotor de cargas concentra más del 90% de la logística, una dependencia que contrasta con la matriz más diversificada de Brasil, donde el ferrocarril y la vía fluvial tienen mayor protagonismo. Esa diferencia se traduce en tarifas más altas para el traslado de granos en nuestro país, lo que coloca a los productores argentinos en una desventaja estructural frente a sus pares brasileños.
Las tarifas de referencia de la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas para abril de 2026 muestran que, aunque el costo por kilómetro disminuye con la distancia gracias a economías de escala, el costo total del flete aumenta en términos absolutos.
Un viaje de 25 kilómetros con un camión de cinco ejes cuesta unos 287 dólares, mientras que un recorrido de 1.000 kilómetros trepa a 2.330 dólares.
El combustible sigue siendo el principal componente tarifario, acompañado por costos financieros y laborales, en un contexto internacional marcado por la volatilidad de precios tras el conflicto en el Golfo Pérsico.
Entre enero y abril, las tarifas se incrementaron un 14%, superando la inflación acumulada del período.
La incidencia sobre el valor de la producción es contundente y revela fuertes disparidades territoriales.
En departamentos como 9 de Julio, Vera y General Obligado, el costo logístico ponderado por cultivo oscila entre el 18% y el 21% del valor de la tonelada.
En zonas más cercanas a los puertos, como La Capital o San Jerónimo, esa proporción se reduce al 10% y 7,6% respectivamente. Los productores de maíz y sorgo son los más afectados, con costos que superan el 30% del valor de la producción, mientras que soja y girasol, con precios de pizarra más altos, soportan una incidencia menor.
El informe advierte que este escenario opera como un desincentivo para cultivos de menor valor relativo y mayor volumen, favoreciendo aquellos con mayor densidad de valor o menor requerimiento de traslado.
El documento explicita que “mientras en departamentos cercanos a los puertos el costo logístico ponderado representa alrededor del 10% del valor de la producción, en departamentos del norte provincial esta proporción se duplica”.
La distancia a los puertos se convierte en un determinante de la rentabilidad y en una restricción para los productores más alejados.
El mapa productivo santafesino revela así una desigualdad estructural que condiciona las decisiones de siembra y la sustentabilidad de las economías regionales.
En un país donde el transporte automotor de cargas domina la logística, el desafío de diversificar la matriz y reducir los costos se vuelve urgente para equilibrar la balanza y sostener la competitividad de los productores del interior. El tren puede ser quizá la forma más sencilla de bajar costos y alivianar la carga en las rutas, pero la falta de interés en la inversión y modernización frena toda esa posible planificación.

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