Por Elida Thiery (Bichos de campo) - Hace algunas semanas se confirmaba el desembarco de capitales mexicanos en la industria láctea argentina, luego de la compra de dos pequeñas empresas, Lácteos Karina en Santa Fe; y Lácteos Aurora en Buenos Aires.
En un año de muchos cambios para el sector, Mexicana de Industrias y Marcas no sólo se queda con ese primer movimiento comercial, sino que ahora aborda a un producto estrella y a una marca probada en el mercado argentino, pero también en la exportación.
Con la intención ampliar la capacidad productiva y abrir más mercados internacionales, con el aprovechamiento de líneas y productos probados, para una mayor competitividad del sector, sostenimiento de los recursos humanos y fortalecimiento de la cadena de valor, es que se avanza en el criterio de integración, para el mercado interno, pero sobre todo para la conexión con Méjico, además de los destinos habituales de la exportación argentina y los nuevos que presentan desafíos.
Si bien surgió en 1939, San Ignacio tuvo en los últimos 15 años una conformación societaria que logró establecer sus productos un escalón más arriba, con presencia en ferias internacionales, exportaciones destacadas con dulce de leche como es el caso de India, o el acceso exclusivo a Europa, sin descuidar a consumidores argentinos que lo prefieren, además de los quesos untables y el queso azul.
En los últimos meses había habido algunos cambios en la conformación societaria, también en los plazos de pago a los productores y la decisión de aceptar la oferta de compra por parte de MIYM se puede entender como una oportunidad de crecimiento, no sólo para la marca y los productos, sino también para el sector, siguiendo una tendencia que se refleja también en otras empresas.
Ahora MIYM tendrá en Argentina una fortaleza en la producción de quesos y dulce de leche, además de marcas, que le ofrece una inserción inmediata en el mercado interno, sumado a la plataforma internacional.
Esto además confirma la atracción de los fondos internacionales en Argentina, donde la plasticidad productiva, la calidad de producto y la buena relación en la producción primaria, supera condiciones como el alto costo laboral que tiene el país respecto al mercado global y regional.
Tal como se expusiera días atrás en la reunión conjunta de comisiones de Comercio y de Pymes en la Cámara de Diputados de la Nación, donde la lechería expuso su situación, el costo laboral tiene una incidencia del 4 hasta el 18%, dependiendo del tamaño y productividad de las empresas.
Estas son las variables que en muchos casos definen la aceptación de ofertas de inversión, ya que las cargas son laborales y no salariales, teniendo en cuenta que de cada 100 pesos que recibe un empleado, la industria pone 170 para cubrir todas las cargas, en eso está contemplada también la presión sindical constante que redefine el manejo de las empresas.
Ahora Karina, Aurora y San Ignacio tendrán acento mejicano, pero sabores argentinos, con el objetivo claro de complementar procesos productivos y crecer. Es muy reciente el movimiento, pero con seguridad a mediano plazo se podrá evaluar la integración y sus resultados.
En tiempos donde las inversiones extranjeras en el sector lechero han cobrado una relevancia histórica, con casos como el crecimiento del Grupo Gloria de Perú, con la compra del 80% de Saputo Argentina; con capitales cripto en Adecogro, después de la inversión de Theter; pero también el crecimiento de Danone dentro de la sociedad con Arcor para hacerse de la totalidad de Mastellone Hnos., es que la llegada de capitales mejicanos se presenta como un movimiento capaz de dinamizar la producción láctea argentina y de posicionar al país en un escenario de mayor competitividad internacional.

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