Según IFCN, la caída de precios global acelera al promediar el año

Por Elida Thiery - El precio mundial de la leche medido por el índice IFCN (Red Internacional de Verificación de Datos) retrocedió en julio un 8,2% respecto del mes anterior, reflejando un mercado que se enfría tras varios meses de firmeza. Esta tendencia a nivel global que impacta con el alza de costos, mirada desde Europa se explica por la menor actividad comercial propia del verano, la incertidumbre sobre el equilibrio global entre oferta y demanda; y la percepción de que los inventarios ya se habían repuesto. Todos los principales productos lácteos mostraron descensos, con la leche descremada en polvo, como protagonista de la mayor volatilidad, cayendo más de 9% después de seis meses consecutivos de subas sostenidas por la demanda de proteínas y la acumulación de existencias durante el conflicto en Medio Oriente. Con los stocks más holgados, la demanda se debilitó y el mercado corrigió, según el informe publicado en las últimas horas. El queso también se vio arrastrado por la abundancia de oferta mundial y la competencia feroz entre exportadores, que mantuvieron la presión bajista. La oferta global de leche sigue siendo positiva aunque con diferencias regionales. Oceanía atraviesa el punto más bajo de su curva estacional pero con volúmenes superiores a los del año pasado. Estados Unidos mantiene un impulso positivo en la producción, mientras que la Unión Europea sufrió una desaceleración por la ola de calor de fines de junio y julio, con Francia e Italia entre los países más afectados. A los efectos del estrés térmico se suman las condiciones de sequía que comprometen el crecimiento del forraje y anticipan impactos más visibles en los próximos meses, en un contexto donde los precios bajos reducen los incentivos a producir. Los costos de las unidades productivas completan el cuadro de tensión. Las renovadas fricciones en la zona del Estrecho de Ormuz sostienen la firmeza del petróleo y los mercados de alimentos se tornaron más alcistas. La fuerte demanda de insumos y la incertidumbre sobre la producción de cultivos en las principales regiones productoras elevan la presión sobre los costos de alimentación. El panorama que deja julio es el de un mercado lácteo internacional debilitado, con precios en retroceso, costos en ascenso y un horizonte de mayor fragilidad para la cadena global. La combinación de factores climáticos, geopolíticos y comerciales configura un escenario donde la volatilidad parece instalada y donde las decisiones de los productores estarán condicionadas por la necesidad de sostener márgenes en un entorno cada vez más desafiante.

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