El campo aguarda tiempos de mayor entendimiento político

Por Elida Thiery (redacción LA OPINION). - Tan inestable como caminar en un campo recién arado se había hecho el camino para el sector agropecuario desde 2005, cuando Néstor Kirchner ya estaba fortalecido como presidente, cuando los productores ya le habían empezado a aportar un importante caudal de divisas en la sucesión de campañas agropecuarias; y cuando él empezó a tomarle el gusto al juego de vedas en esta dirección.
La carne que hoy sufre cada vez más los resabios de aquellas primeras malas estrategias, es la muestra de una política en absoluto errada para el campo, que incluyó restricciones a las exportaciones, quitas impositivas muy elevadas, presiones a privados, todo con la anuencia de quien fue presidente y quien actuó como principal asesor de su esposa y titular del Ejecutivo actual, promoviendo una Resolución 125 que afectó a todos los estratos y que hasta lo hizo dudar en la continuidad de sus formas.
Sin embargo y como aludiera Bergoglio en la tarde de ayer en la misa brindada en honor a Kirchner en la catedral porteña, "las banderías claudican ante la muerte". Fue por eso que todo el arco político nacional se plegó al pésame para su familia ante el repentino deceso.
Lo mismo sucedió con las entidades agropecuarias.
Eduardo Buzzi, titular de Federación Agraria Argentina dijo que espera que "la política argentina dé un salto en calidad a nivel referencial, dirigencial, institucional para que podamos continuar este tiempo que viene con altura y la construcción que hace falta para que la sociedad argentina se vea beneficiada". La entidad remarcó que a pesar de las expectativas positivas de la primera etapa de Néstor Kirchner, "luego comenzaron para nosotros tiempos de frustración, diferencias y públicos enfrentamientos, por las cuestiones políticas irresueltas, que hoy quedan evidenciadas en la concentración de la agricultura y la desaparición de productores".
Para Carlos Garetto, presidente de Coninagro, ahora hay que "fortalecer" el desempeño de la Presidente. "Institucionalmente nada va a cambiar, pero hay un escenario político distinto", reflexionó.
Por su parte, el titular de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, se limitó a consignar que "es un momento para mantener el respeto por la familia del ex presidente", sin avanzar sobre el aspecto político.
Finalmente por parte de la Comisión de Enlace agropecuario, Confederaciones Rurales Argentinas auguraron, "quiera Dios que la reflexión que toda pérdida humana produce, genere una etapa de unidad, diálogo y consensos básicos, para el desarrollo armónico de la Nación".
Kirchner hirió mucho al campo, con el desprecio de miles de productores sin entender que no eran los terratenientes de inicios del siglo pasado, generó un ámbito de rechazo al no entender el esfuerzo de la franca mayoría que trabaja con la tierra, al no haberse atrevido a pasar por un piquete de 2008 para escucharlos en vez de seguir ordenando avanzar con medidas perjudiciales, incluso para el tesoro nacional y sus propios intereses de una campaña política eterna.
Los que fueran adversarios hoy ya no cuentan al desdibujarse una de las partes, más allá del reconocimiento de su figura, que no fue ni la de un estadista ni la de un patriota, sino la de un hombre convencido de sus ideales, militante incansable, deja abierta la reflexión en un país que merece la conciliación, que espera el diálogo sin imposiciones, para finalmente poder crecer como el mismo Kirchner tantas veces debe haber soñado.
Que en democracia y libertad lleguen momentos de mayor quietud para una nación tan alborotada y que finalmente todos los argentinos podamos aprender de nuestros errores, desde el campo y hasta en las ciudades, para que la política sirva para el común de la gente y no sólo para los amigos o elegidos. Que este sea un punto de reflexión, que sea pronta la positiva acción, siempre en un debate próspero, por un futuro inclusivo y posible.

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