Mientras los principales bloques productores ralentizan su expansión, este podría llegar a ser un año récord por completo.
Por Elida Thiery (Aire Agro) - El mapa mundial de la lechería en 2026 se presenta con contrastes cada vez más marcados.
Mientras las oportunidades son claras para mercados como el argentino, es interesante relevar lo que sucede en cada bloque, mientras los precios de los lácteos no consiguen estabilizarse, por la influencia de los conflictos bélicos con continuidad, entre Rusia y Ucrania, pero sobre todo por la falta de acuerdo definitivo en la tensión entre Estados Unidos e Irán.
En Europa la depresión es evidente
Gran
Bretaña registra caídas aceleradas en las entregas de leche, ya que
el calor de junio profundizó la reducción de volúmenes. Así como
en Irlanda, el
volumen de producción experimentó un descenso interanual en abril
de 2026 (-3,4%), en comparación con la elevada cifra de 2025, siendo
la caída de los precios de la leche en origen lo que sigue afectando
negativamente a los márgenes de los productores.
En el continente las olas de calor recortan la producción y en
Suiza la crisis estructural obliga a discutir esquemas de gestión de
oferta, con tensiones entre productores, industrias y minoristas.
La
Comisión Europea prevé que la producción de leche aumente 1,6 % en
2026 con respecto al año anterior, frenando la expansión de 2025 ya
con condiciones climáticas más desfavorables, aunque con
comportamientos sólidos de Países Bajos, Dinamarca, Francia,
Bélgica y Polonia, que podrían revertirse por las condiciones de
los pastizales ante las diferentes olas de calor del verano.
Oceanía, expansión con riesgos
Australia
mostró en mayo un crecimiento interanual de 5,4%, con Victoria a la
cabeza y subas en casi todos los estados, aunque con caída en el sur
de ese país. El ajuste de precios por parte de las industrias
refleja un intento de sostener la competitividad, aunque los
productores advierten que los retornos siguen por debajo de los del
año pasado.
La detección de casos de gripe aviar H5N1 en aves
migratorias genera alarma por su potencial impacto en tambos, ya que
puede provocar mastitis y caída abrupta de la producción.
Nueva
Zelandia cerró la temporada con récords de producción y
exportaciones por 2.300 millones de dólares en mayo, con fuerte
demanda de China.
Sin embargo, el pronóstico de un “super El
Niño” y el aumento de costos proyectan un freno en el crecimiento,
con caídas previstas para junio y julio.
Estados Unidos sigue creciendo
En
mayo la producción de Estados Unidos creció 1,6% interanual, con
más vacas en ordeño y mayor productividad por animal. Se estima que
la producción anual alcanzaría 107,3 millones de toneladas, con un
incremento del 2,1% en total, emparejando la expansión a la de
Argentina. La expansión se apoya en nuevas inversiones en capacidad
de procesamiento y en la competitividad de precios, además del
crecimiento de exportacionesde manteca y quesos en diversos
mercados.
El bloque consolida así una oferta firme, en contraste
con la contracción europea. La combinación de escala, eficiencia y
demanda interna mantiene a la lechería estadounidense en expansión,
reforzada por la capacidad de sostener incrementos en volúmenes y
productividad.
Latinoamérica, más heterogénea
Brasil,
principal socio comercial de Argentina, atraviesa una desaceleración
en su producción, por los costos de alimentación y la presión
climática. El país sigue siendo un gran consumidor y absorbe buena
parte de las exportaciones argentinas, pero su propia oferta enfrenta
límites estructurales, pudiendo llegar a una expansión anual
cercana a los dos puntos porcentuales.
Al mismo ritmo marcha
Méjico, rozando los 12 mil millones de litros, siendo la inversión
extranjera la que ha dinamizado al sector, aunque la producción
interna se mantiene estable y con dificultades para crecer al ritmo
de la demanda.
Chile y Uruguay sostienen volúmenes relativamente
estables, pero sin la capacidad de expansión que muestra Argentina.
En
un informe de AHDB (Junta
de Desarrollo Agrícola y Hortícola
del Reino Unido) sobre América Latina se advierte que la región en
su conjunto atraviesa un momento de crecimiento más lento,
condicionado por el clima y los costos, lo que refuerza la posición
argentina como proveedor regional.
Nosotros seguimos en alza
Con
volúmenes récord en lo que va de 2026, que podrían llevar el total
a más de 12 mil millones de litros en 12 meses si el clima sigue
acompañando, siendo más de 943 millones de litros los
industrializados en mayo y exportaciones en máximos de 14 años, la
cadena láctea argentina se muestra en expansión, mientras otros
bloques enfrentan caídas o crisis estructurales.
El país se ha
convertido en un proveedor confiable en un contexto global de oferta
restringida.
Desde el exterior la mirada combina reconocimiento
por la capacidad de sostener volúmenes crecientes y cautela por la
concentración productiva y la necesidad de mantener competitividad
en un mercado global cada vez más exigente.
El
volumen físico de productos exportados alcanzó 181.854 toneladas al
cierre del mes de mayo, lo que implica un salto del 23,4%, en
comparación interanual. Las ventas externas sumaron 689,5 millones
de dólares, un incremento del 17,7% interanual, en tanto se entiende
que fueron 1.329,5 millones de litros los destinados al mercado
externo, con una variación positiva del 22,3%, correspondiendo al
30,1% del total producido estos negocios.
Con
algo más de 1,5 millones de vacas en producción, en casi 8.800
tambos, el precio promedio pagado al productor por la leche cruda de
mayo, con 518,16 pesos por litro o 6.894,36 pesos por kilo de sólidos
útiles, se genera un segundo mes de tímida recuperación de
valores, superando el impacto de una primavera y verano donde el
crecimiento de la producción, la desaceleración de la inflación y
variables macroeconómicas terminaron arremetiendo contra la
rentabilidad del sector primario.

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