El valor de la tierra en Santa Fe, muestra diversidad por aptitud e influencia de la infraestructura

Así lo demuestra un estudio de la Bolsa de Comercio de Santa Fe.

Por Elida Thiery - El mercado de tierras rurales en Santa Fe muestra señales de recuperación sostenidas por la revalorización de la ganadería, la firme demanda de los campos de mayor productividad y una gradual reactivación de las operaciones inmobiliarias.
Un relevamiento elaborado por el Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe señala que los valores actuales reflejan una marcada heterogeneidad territorial, vinculada directamente con la aptitud productiva de los suelos y las condiciones de infraestructura e hidrología de cada región.
Los mayores valores continúan concentrándose en la Pampa Ondulada Santafesina, especialmente en los departamentos Rosario y Constitución, donde la tierra agrícola de clase 1 cotiza actualmente entre 13.000 y 18.000 dólares por hectárea. En la Cuenca Endorreica, que comprende gran parte del sur provincial, los campos agrícolas se ubican entre 9.000 y 15.000 dólares por hectárea.
En el centro-oeste provincial, las tierras agrícolas de la Pampa Llana Santafesina Oeste presentan valores de entre 7.000 y 12.000 dólares por hectárea, mientras que en departamentos de fuerte tradición agrícola y lechera como Las Colonias y Castellanos, los campos agrícolas y tamberos oscilan entre 7.000 y 14.000 dólares por hectárea.
El análisis destaca que la recuperación del mercado se explica, en gran medida, por la mejora de la rentabilidad ganadera. La suba en el valor de la hacienda impulsó una mayor demanda de establecimientos destinados a cría, recría e invernada, especialmente en las zonas mixtas y marginales del norte santafesino. Paralelamente, los lotes agrícolas de mayor calidad continúan siendo considerados una reserva de valor, lo que reduce la oferta disponible para la venta.
El trabajo también repasa la evolución histórica de los precios de la tierra. Tras la devaluación de 2001, la hectárea en la zona núcleo santafesina se ubicaba entre 3.500 y 4.500 dólares, mientras que en regiones del norte provincial apenas alcanzaba entre 200 y 500 dólares. Luego, durante el ciclo alcista de los commodities entre 2003 y 2012, la combinación de precios internacionales récord, adopción masiva de la siembra directa y biotecnología agrícola provocó una fuerte apreciación de los campos, con máximos de entre 18.000 y 20.000 dólares por hectárea en las mejores zonas agrícolas.
A partir de 2013 se produjo una etapa de corrección y menor actividad inmobiliaria, con bajas de entre 15% y 25% respecto de los máximos alcanzados en 2011. Según el informe, las retenciones, las distorsiones cambiarias y la recurrencia de eventos climáticos adversos contribuyeron a ese ajuste.
En el norte provincial las diferencias de valores siguen siendo significativas.
En la Llanura Chaqueña Este, que comprende departamentos como Vera y General Obligado, los campos agrícolas y algodoneros cotizan entre 4.000 y 8.000 dólares por hectárea, mientras que los establecimientos ganaderos de cría y recría se ubican entre 1.000 y 1.500 dólares.
En la Llanura Chaqueña Oeste, los valores agrícolas alcanzan entre 1.200 y 2.500 dólares por hectárea y los campos ganaderos entre 400 y 800 dólares.
Los precios más bajos corresponden a los Bajos Submeridionales y la Cuña Boscosa, donde predominan los sistemas ganaderos extensivos y forestales, con referencias que van de 150 a 350 dólares y de 300 a 600 dólares por hectárea, respectivamente.
El relevamiento incorpora además un análisis de costo de oportunidad entre agricultura y ganadería. En las regiones sur y centro, la brecha entre una hectárea agrícola de máxima calidad y una hectárea ganadera puede multiplicarse entre cuatro y seis veces. En esos ambientes, destinar tierras agrícolas de alta aptitud a la producción ganadera implica resignar márgenes brutos estimados en torno a los 500 dólares por hectárea al año.
En los Bajos Submeridionales y otras áreas del norte santafesino, el menor valor de la tierra reduce el costo de oportunidad y favorece la inversión ganadera. El estudio señala que, en las condiciones actuales, la venta de entre dos y cuatro vacas vientre puede equivaler a la compra de una hectárea de campo ganadero en determinadas zonas del norte provincial, una relación que refuerza el atractivo de las inversiones en recría, infraestructura y producción bovina.
Más allá de las amplias diferencias regionales, el mercado de tierras rurales santafesino atraviesa una etapa de estabilización y recuperación gradual, impulsada por la fortaleza de la ganadería, la escasez de campos de alta calidad disponibles para la venta y el renovado interés por los activos rurales como resguardo de valor.

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