Paralizada desde enero, con deudas de salario desde diciembre pasado, existe una posibilidad de producción para terceros en la planta, que ilusiona a casi un centenar de trabajadores que solos se organizan para volver a la actividad. Este miércoles se abrió el Concurso de Acreedores.
Por Elida Thiery (Aire Agro) - Esta semana, el conflicto de Lácteos Verónica registró mínimas novedades, ante la posibilidad de reactivar la planta de Lehmann, en un supuesto acuerdo de producción para terceros, sólo destinado a leche en polvo.
Si bien son nueve años de crisis, con mayor intensidad desde abril de 2025, la empresa que tenía más de 700 trabajadores al momento de discontinuar el pago de salarios, se fue deteriorando en un marco de impunidad remarcable.
Muchos han conseguido otros trabajos, otros sobreviven con emprendimientos o changas, mientras el silencio aturde ante la irresponsabilidad de la familia Espiñeira, dueña de una firma centenaria que fue reducida a ínfima actividad, en su planta de Suardi, en manos de un tercero y de forma temporal; y que ahora intenta un acuerdo similar en Lehmann, dejando en el olvido las instalaciones de Clason.
La empresa lleva años de imcumplimientos con sus trabajadores, proveedores de materia prima, de insumos y servicios, responsabilidades impositivas, pero jamás sintieron la presión judicial de los múltiples pedidos de quiebra, e incluso intimaciones de diferentes compromisos. Es esta laxitud la que nunca apuró a los Espiñeira.
Fue este miércoles que se abrió formalmente concurso de acreedores que se había pedido en agosto, en el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 17, Secretaría N° 34 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Cabe destacar que el último intento propio de Verónica fue la de producción a fasón en septiembre de 2025 de leche en polvo para diferentes empresas, que no se cumplió, ni en cuanto al pago de salarios para toda la planta laboral, ni para las industrias que entregaban materia prima e insumos y no recibían el polvo.
El abandono gremial
Los
últimos desembolsos al personal corresponden a febrero de este año,
referidos a salarios de diciembre de 2025. En todo este proceso,
nunca la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la
República Argentina intervino positivamente en el reclamo y por los
derechos de los trabajadores. Los indicios son los de algún tipo de
acuerdo por esta calma sindical con los titulares de una empresa que
no parece tener reacción.
Mientras
tanto, fueron los trabajadores, sobre todo los de Lehmann los que
siempre llevaron adelante los reclamos y elevaron la voz. Son ellos
mismos ahora los que se organizan y preparan para una posible
reactivación.
Fue el pasado lunes cuando Sebastián Meyer, el
gerente de la planta le trasladó a un grupo de operarios la
posibilidad existente de poner en marcha la línea de leche en polvo,
que permita producir para la firma cordobesa Santa Clara.
Este
acuerdo de fasón permitiría reactivar operaciones en el corto plazo
en Lehmann, sin embargo, el encuentro se interrumpió cuando un
trabajador increpó al referente de la empresa.
El
acuerdo de los trabajadores
La intención es la de poner en
marcha todo a partir del 1° de noviembre.
En las últimas horas
Aire Agro estuvo visitando las instalaciones que lucen con cierto
abandono y las consecuencias de tantos meses de inactividad, aunque
no es complejo el proceso para una puesta en marcha, teniendo en
cuenta que fue en enero cuando se apagaron las calderas por última
vez.
Es por eso que los sectores de mantenimiento, seguridad,
limpieza, logística y servicios serían los primeros reincorporados,
seguidos por personal de la línea de polvo.
Debate y definición
Claro
que en un proceso de tanto padecimiento, la incógnita sobre cuántos
empleados serían reincorporados, cómo se abonarán los salarios y
qué ocurrirá con las deudas pendientes es lo que ronda entre
todos.
Sin embargo, este martes por la noche frente a la planta de
Lehmann y en la carpa amarilla instalada desde el inicio del
conflicto, donde con aerosol consta el plazo del reclamo y la
ausencia sindical, se reunió un grupo que debatió entre la
necesidad de reactivar, con quiénes y cómo sea, de formal parcial;
y la duda sobre exigir una actividad completa.
El
intercambio fue interesante y pacífico, llegándose a la conclusión
de propender a la puesta en marcha, con esta propuesta parcial, para
que lentamente se logre normalizar la situación en una localidad muy
afectada desde que la crisis se aceleró.
La
intención de estos operarios es negociar sin intermediarios con la
firma Santa Clara, dejando de lado al gremio y a la propia familia
Espiñeira, que no quiere desprenderse de la empresa, pero tampoco
resolver el conflicto autoinflingido.
La idea es tomar de vínculo
al gerente, pero conseguir todas las respuestas por parte de la
empresa con base en la localidad de Villa Nueva, para poder dar
certeza de plazos, caudal de producción y continuidad.
Mientras
se aguarda por el despertar judicial, por la exigencia política, es
la propia gente la que da pelea por sostenerse en la actividad, por
poder seguir adelante; y es el sector lechero el que aguarde que los
conflictos de las lácteas lleguen a su fin para poder estabilizar
las proyecciones de crecimiento, mercados y sobre todo revalorización
a lo largo de toda la cadena.

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