Un posible subsidio al sector lechero brasileño da esperanzas al supuesto dumping lechero de Argentina y Uruguay

Por Elida Thiery (Bichos de campo) - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, promulgó este martes en el Palacio del Planalto, el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, cerrando un proceso de negociación que se extendió durante 25 años.
El tratado, ya aprobado por el Congreso Nacional, que fuera ya firmado en Paraguay y que cuenta ya con el aval de todos los países miembro, entrará en vigor el 1º de mayo y dará origen a una de las mayores áreas bilaterales de comercio del mundo, que abarca 31 países, 720 millones de personas y un PIB conjunto superior a los 22 billones de dólares.
Durante la ceremonia, Lula subrayó el carácter simbólico del acto y la importancia de reforzar el multilateralismo, recordando que el acuerdo atravesó distintos gobiernos y ministros hasta su conclusión. El presidente también firmó mensajes al Congreso sobre los tratados del Mercosur con Singapur y con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), además de mencionar negociaciones en curso con Canadá y otros países.
En total, el 92% de las exportaciones del Mercosur tendrán acceso libre de tarifas, lo que representa unos 61.000 millones de dólares. La medida ampliará el acceso de las empresas del bloque al mercado europeo y fortalecerá su competitividad.
Los acuerdos con Singapur y con la EFTA, por su parte, consolidan la inserción del Mercosur en mercados estratégicos de Asia y Europa, ampliando las oportunidades para exportaciones industriales y agropecuarias, por lo tanto, con 35 años recién cumplidos, el Mercosur suma ahora tres grandes tratados de libre comercio en apenas tres años, confirmando su creciente proyección internacional.
De todas maneras, en medio de una campaña electoral presidencialista, donde Lula quiere encaminarse a un cuarto mandato, señaló que “el multilateralismo no es una opción diplomática sino la única salida racional en un mundo donde nadie se salva solo”.
En el marco de la promulgación del acuerdo con la Unión Europea, Lula vinculó directamente esa visión con los problemas que atraviesa el sector lácteo brasileño frente al ingreso de leche en polvo desde Argentina y Uruguay.
Este acuerdo llega en un momento crucial porque refuerza la idea de que no existe nada mejor que creer en el ejercicio de la democracia y en la relación cordial entre las naciones. La gente debe aprender que el comercio no es simplemente querer vender más de lo que se compra. En Brasil definimos que la buena política comercial es aquella que busca el equilibrio entre vendedores y compradores”.
Teniendo en cuenta que hace más de un año y medio que se intenta imponer desde Brasil una acusación por dumping en cuanto a la importación de leche entera en polvo a granel de Argenitna y Uruguay, estas declaraciones abren una perspectiva de optimismo para el caso.
El producto que precisa el vecino país para abasetecerse, e incluso para rehidratar y hacer productos lácteos, tema que también se intenta prohibir desde la Legislatura en Brasilia y para todo el país, se compara en la acusación con la leche cruda en tranquera de tambo, siendo muy dispersa la producción primaria, tanto en ubicación, como en capacidad, ya que la mayoría de los tambos tienen un número ínfimo de animales, frente a las grandes unidades productivas, más concentradas en los estados del sur de ese país.
Ahora mismo tenemos un pequeño problema con la entrada de leche importada de Uruguay y Argentina, que perjudica a nuestro pequeño productor. Es correcto tomar medidas para protegerlos, pero hay que tener sentido de la realidad”, afirmó ataviado con un sombrero de tipo Panamá.
El mandatario recordó que Brasil mantiene un superávit comercial con Argentina cercano a los 11 mil millones de dólares, y que en ese contexto “un país con ese saldo no puede castigar a su socio por un tema menor; es mucho mejor subsidiar a nuestros productores con 400 millones, que imponer una punición a quien ya tiene un déficit de esa magnitud con nosotros. Siempre hay que buscar que todo el mundo se sienta cómodo en la relación”.
Entendiendo que no puede tensar relaciones, ni incomodar el ánimo interno, Lula busca equilibrios y el caso de un supuesto dumping, que no es sustentable en su planteo, podría terminarse con la ejecución de subsidios, los que a la vez permitirían el crecimiento del sector productivo en lechería.
El Presidente trazó un paralelismo con la política arancelaria de Donald Trump, cuando Estados Unidos decidió gravar productos brasileños bajo el argumento de un supuesto déficit comercial. “Cuando Trump le puso tasas a Brasil, ganamos fuerza porque demostramos con documentos que sus argumentos no eran verdad. Ellos decían que imponína tasas a los países con los que tenían déficit, pero probamos que en los últimos quince años Estados Unidos tuvo un superávit de 410 mil millones de dólares respecto a nosotros. No tenían ninguna garantía para actuar así. En lugar de quedarnos llorando por la leche derramada o quejándonos porque un producto entra más barato, lo que hemos hecho es abrir más de quinientos nuevos mercados”, sostuvo.
Lula insistió en que Brasil “ya no es una ´republiqueta´, es un gran país que aprendió a respetarse y que negocia en igualdad de condiciones con cualquier nación del mundo”.En ese marco, defendió que la salida para el conflicto lácteo regional no debe ser el castigo comercial, sino la construcción de mecanismos de compensación interna que fortalezcan al pequeño productor sin romper la lógica de integración con sus vecinos.

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